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El deshabitado
se margina,
se preserva,
es huraño;
a mi me gusta en cambio, sin reserva,
que seas harina amasada con mis manos.
El deshabitado…
Es extraño,
obseso,
desvelado,
yo en cambio, amo el baño de tus besos sin reparo.
El deshabitado…
Vive solo,
aúlla,
quiebra platos;
a mí me gusta; cantarle a la luna, a la lluvia, a tu regazo.
El deshabitado…
No se encuentra,
refunfuña,
reniega,
sueña amargo.
Yo quisiera niña, ser la hierba que florece tras tus pasos.
El deshabitado…
Muerde,
araña,
colecciona soledades en inventarios;
a mí encanta: Tu vientre, la tarde, la mañana entre tus brazos.
El deshabitado…
Olvida,
hace mutis por el coro,
se pierde entre resabios.
En cambio vida, yo añoro tu piel y la rosa de tus labios.
El deshabitado
se masturba,
se plaga,
se oxida;
a mí me gusta amarte, y los nudos que crecen entre ambos.
Al deshabitado…
Le enfada
le agravia
le harta
el cielo iluminado;
a mí me encanta: la lluvia y el canto solidario de los pájaros.
El deshabitado…
Se inflama,
se yergue,
se ufana en solitario;
a mí me gustan tu savia y las ganas de amarnos sin recato.
Al deshabitado…
Le duele
le amarga
le inmola
la herida del costado;
a mí; no suele esa carga, fastidiar mi tesón de caracola
por un verso sin resabios.
El deshabitado…
Reclama
se ofusca
se ensaña;
yo ardo como rama en la terca soledad que nos hermana.
El deshabitado…
Es clandestino,
incendiario,
rebelado;
yo soy un maldito desatino solidario, proscrito del pecado.
El deshabitado…
No ríe
no abraza
no ama;
Yo quise ser siempre, la brasa que arde en vuestra cama.
El deshabitado…
Es utópico,
avieso,
nostálgico…
Yo te quiero en mis versos, con tu luz que refulge como rayo.

Heredero anónimo de la herencia anímica de los Migueles (Cervantes, Unamuno, Hernández y Ahumada), aunque éste último era campesino resultó ser un padre sabio y mi "Arcángel" de la guarda. Precoz en el arte de salir adelante, aprendí a capotear temporales y empecé a trabajar a los 8 años, en múltiples tareas locales: Pastor, lustrador de zapatos, pizcador de algodón y un largo etcétera. A los 11 años ya era económicamente avieso, "autosuficiente", o al menos eso creía. Soy inmigrante en mi propio país, residente desde los 15 años en tierras lejanas a las que me vieron nacer y, en vez de “rayo”, tengo una "estrella que no cesa", casada conmigo, 3 hijos que son mi mayor orgullo. Benedittiano químicamente impuro, por Mario; quién más. Ingeniero Civil, con 3 especialidades de postgrado, en distintas disciplinas correlacionadas por diseño propio a mi profesión; amo la arquitectura, soy constructor por necesidad, convicción y por terco. Las letras son mi pasión, desayuno y ceno proyectos, de comida tomo agradecido todo lo que Dios pone en mi mesa, soy de carnes magras y huesos malagradecidos, Insomne antes que "soñador" y arreglo "mi" mundo un día sí y, el otro también. Autor de 5 libros de poesía, y una novela inédita, actualmente diseñador de Modelos de Gestión en Políticas Públicas, Asesor de gobiernos locales, con logros nacionales e internacionales, aporte aprendiz de los Derechos Humanos aún zurdos. Admirador incondicional de todos los que hacen y construyen con su letra, amante de la poesía musicalizada, pienso en verso y la rima me gobierna. Amigo dispuesto y solidario a carta cabal y eterna.

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