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Mi corazón tejido de fiebres
yergue su sangre, y en su mansedumbre
pelea mientras quema el agua,
arroja tinta como defensa anti depredadora
sin temor a que conozcan sus vísceras.

Ahogado en arenas niega el tiempo
que medra entre soledades soterradas,
habita clandestino en los umbrales del alba.
Y yo lo acompaño en su insomnio solitario.

En cuencos amorosos escancia vinos
y palpita al son de los latidos en tropel
cuando la vida demanda su albedrío.

Tus besos son su refugio y sosiego,
los sueños lo pueblan clandestinos
y lo llevan entre nubes a otro cielo.

Su coraza son los versos que arden,
sufre sin dolor de insomnio amargo.
Y exilio adentro, vuela con mis pájaros.