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TÚ, MI QUIMERA.

Si sabes que el embrujo de tus ojos
es causa del dolor que ahora vuelve,
no olvides que en mi pecho se revuelve,
la esencia del amor con tintes rojos.

Escúchame. Postrándose de hinojos,
este vate te quiere y ya te absuelve;
accede a tu mirada que le envuelve
y te libera, abriendo los cerrojos.

¿Suspiras por mis versos llameantes?
Posa sobre mis labios anhelantes
los tuyos otra vez, sabré quererte.

Conquistar tu cariño es mi quimera;
y si un día, tu amor yo mereciera,
cambiarías mi cuita por mi suerte.

© Gregorio Tienda delgado.