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No quedaba ni un espacio libre en la pared, de ella colgaban innumerables cuadros perfectamente alineados. No eran obras de arte aunque recibían el mismo mimo. Se trataba de los muchísimos títulos oficiales y de formación especializada que deban crédito a la ciencia del doctor, aunque lo que obraba magia de verdad era su trato y sus palabras. Después de explorarme en profundidad sólo me quedaba esperar la sentencia en forma de diagnóstico.

¿Y…bien?

Creo que se trata de un exceso de velocidad

¿Cómo? Sé que me ponen muchas multas por sobrepasar los límites, pero siempre es por muy poco, soy bastante prudente conduciendo …

Me refiero a usted: va demasiado deprisa por la vida.

Ahora sí que me he perdido …

Mire, siguiendo con el símil le diré que su cuerpo es como su coche. Si lo pone a tope de revoluciones y lo mantiene así durante mucho tiempo le pueden pasar dos cosas: que explote o que tenga un accidente .

¿Un accidente?

Sí, es difícil no cometer errores cuando se va siempre al límite.

Entiendo que se refiere a que camino muy acelerado …

En sentido figurado…Lo que que he expuesto es lo más grave que le puede ocurrir, pero no lo más importante.

Doctor, no deja de confundirme —interpelé como para asegurarme de que todavía seguía el ritmo de la conversación.

Lo más importante es que circulando tan deprisa no disfruta del paisaje. No se percata de lo que tiene alrededor. No percibe la naturaleza. Sólo está pendiente del final y no disfruta del trayecto, de las cosas y personas que se encuentra por el camino. No vive.

Sorprendido por cómo transcurría la visita, tuve que repasar cuál era el motivo que me llevó a consultar con el especialista del corazón. Llevaba varios días con una fuerte presión en el pecho y mis amigos me aconsejaron visitar al médico porque a partir de cierta edad hay que vigilar más el motor. El más emocional me dijo que el corazón había que cuidarlo siempre con delicadeza. Lo dijo porque me consideraba demasiado frío y calculador y porque siempre ha sido un cursi.

Yo he venido aquí porque se me ha instalado un dolor en el pecho….

Y yo le estoy dando la respuesta.

¿Y no me va a recetar unas pastillas o alguna prueba especial?

No, ya le he dicho que su problema…

Sí, sí, es de exceso de velocidad -le interrumpí.

A su corazón no le pasa nada. Lo que tiene que hacer es desacelerar.

Creo que ya lo voy entendiendo. Me está diciendo que me he de tomar la vida de otro modo y que tengo que cambiar cómo me enfrento a ella. Supongo que se refiere a que debo trabajar menos y de diferente manera. Pero ni sé y además necesito hacerlo por mi familia …

¿Ellos le piden que trabaje tantas horas? ¿Está seguro que no preferirían pasar más horas con usted?

Hombre , visto así. Pero las facturas hay que pagarlas…

Sí, pero todo depende que lo que usted necesite para vivir. Volvamos a los coches: se puede circular con un utilitario, no corren tanto —objetivo que perseguimos— y cuestan mucho menos.

¿Y la comodidad?

Creo que eso es una trampa. En realidad se refiere a la recompensa que cree merecer por tantas horas de dedicación y esfuerzo. Me explico: al trabajar tantas horas no le queda tiempo para gastar el dinero que gana. Entonces el premio tiene que ser muy grande para justificar tanto sacrificio y eso suele ser caro. Al final se convierte en una carrera sin meta. Cada vez necesita trabajar más horas para poder recompensarse con algo cada vez más caro, creyendo que eso le dejará satisfecho y con la conciencia tranquila. Pero no es así; por eso está aquí. El tiempo no se puede comprar y todo el que pierde ya no recuperará.

¿Seguro que usted es Cardiólogo?

Quizá necesitando menos, trabajará menos y tendrá más tiempo para estar con la familia , con los amigos y disfrutar del viaje con más calma. Mantendrá así la salud y no será necesario gastarse todo lo acumulado durante años de intenso trabajo en intentar recuperarla cuando ya es demasiado tarde.

Y del combustible ¿qué me dice?

Que eso formará parte de otra consulta. Por hoy hemos acabado. Mi minuta es de 600 €

¡Joder! Un poco caro ¿no?

Depende de cómo se mire y de en cuánto valore su futuro. Llevamos dos horas aquí hablando y yo solo visitó un paciente por día. El resto me lo dedico a mí.

¡Anda! Pues sí, se me ha pasado el tiempo volando. Pero ¿esto es viajar también muy deprisa?

Ja, ja, ja, espero que haya entendido algo de lo que hemos hablado porque si no le costará muchas horas de trabajo…

Salí de la consulta del médico con una sensación extraña. Me sentía reconfortado e imbécil por partes iguales. Ya en la calle el aire sucio me devolvió a la realidad. Gente corriendo arriba y abajo, con el móvil en la mano, coches circulando y tocando el claxon , semáforos luchado entre ellos por ver quien mantenía la mejor sinfonía de luces intermitentes y con una enorme boina de contaminación sobre la ciudad.

Fijé la vista en un cajero automático.