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La penumbra en la oscura habitación era acompañada por los sollozos de la niña que, con el dolor de su alma desgarrada, estaba acostada en su cama y abrazaba un almohadón.

Daniela era una joven de veinticuatro año cuyo dolor la acompañaba todos los días. Era el dolor de la lucha. Vivir es luchar, todos los días ella luchaba contra su educación, el sistema y sus propios demonios.

Acababa de tener una discusión con el padre y se lamenta la manera en que fue ocasionada, pues, su padre, se quejaba de la economía familiar cómo era costumbre y Daniela, motivada por un impulso dese lo más profundo de su ser, incriminó a su padre que la situación económica familiar es producto de su mentalidad. Su padre, con derecho, se defendió del tono en que su hija le habló.

Daniela no era de las personas que repetía lo que decía. Ella respetaba mucho a las personas y nos las trataba de tonta y tener que repetir lo que numerosas veces dijo, era un insulto para su inteligencia. Además si hablaba o llamaba la atención sobre un tema, sobre todo en familia, era para tomar soluciones. En su mente revivía la discusión y también, la de otras veces.

-Podés dejar de quejarte, si te la pasas malgastando el dinero, comprá chocolates, el hueso para el perro y encima, ya te dijimos que no nos interesa Direc tv y, encima, lo mantenés. No dejan de ser gastos y el dinero que podes invertir, lo desperdicias.

Su padre se excusó diciendo que Direc tv, tenía un acuerdo y solo lo mantendría hasta el mundial. Padre e hija, compartían dos tipos de mentalidades diferentes, uno gastaba el dinero que con esfuerzo ganaba y la otra, prefería invertir el dinero para generar dinero.

-Ayer compraste esos alfajores al chico que vende y ¿Para qué? sos el único que los come, ni Yamila ni mamá, comen hidratos. Encima que gastas dinero, nos ayudas a deteriorar nuestra salud. Entiendo que quieras ayudar, pero si invirtieses ese dinero para generar dinero, podrías comprarle más, a él y el que vende repasadores, y el de las mantas y regalar esas cosas a gente que lo necesita, pero de forma egoísta, haces las cosas a tu manera.

Gracias a su madre Daniela aprendió lo que no le enseñaron en la escuela. Gracias a su madre, ellas aprendieron a desarrollarse, a valorizar sus conocimientos y pudo cambiar hábitos; dejó de ver los fines de semana días de ocio y diversión para estudiar y aprender. Dejó de ver televisión para reemplazarla con libros y audios. Ahora tenía enfoque para trabajar en sus proyectos,

Antes pensaba como su padre y ahora en su casa chocaban dos tipos de mentalidades. Cuando veía a su padre, obeso, con problemas de salud que prefería trabajar para que otro cumpla sus sueños y vivir según los deseos de otra persona, le animaba a no dejarse influenciar por esa mentalidad, la mentalidad que le enseñaron en la escuela.

Por eso mismo, acompañó a su madre a las reuniones de la empresa multiniviel a la que había ingresado y aprendio a hacer el engocio. Para ella era genial, tener su propio negocio sin desembolsa grandes sumas de dinero, ni pagar la renta del local, los servicios ni sueldos.

Con su madre crearon un sistema de trabajo que en poco tiempo, empezó a darles resultado. Su padre incrédulo, les apoyaba, pero criticaba la empresa, el negocio y sin conocerlo, aseguraba que era una mentira.

Este razonamiento, sabia Daniela, que era la típica escusa que ponían los fracasados, aquellos que se la sabían todas y su forma de hacer las cosas era la correcta todo lo demás, estaba mal Y como aprendió de sus mentores, por ignorancia, miedo y protección, tus seres cercanos se convertirán en ladrones de sueños.

Al convertirse su padre en un peligroso obstáculo, para sus ingresos, decidió exponer sus ideas y soluciones a los problemas. Primero habló con su madre, luego con su padre. Sin embargo el tiempo pasó y lo que se acordó, el padre no lo respetó, siguió haciendo las cosas a su manera.

Daniela, estaba frustrada, veía el potencial de unir fuerzas con su familia, para obtener un mejor pasar y poder ayudar a muchos más de los que le permitían los ingresos actuales.

Y para complicar las cosas. su madre perdió el enfoque y descuidó su negocio, dejó de alimentar su mente, dejó de asistir a las reuniones. y a ojos de Daniela, su madre paso a generar gastos justificados por ser pequeñas cantidades de dinero.

-Solo aproveché la oportunidad -dijo defendiéndose por la petición de la madre al haber gastado, según ella, una gran suma de dinero con la tarjeta -Vos gastas en cosas innecesarias todos los días; leche, galletitas, café. La leche no sirve de nada, el café no es vital para la supervivencia y te dije que las galletitas no porque me cuesta cuidarme ¿Por qué pensas que tomo complementos nutritivos?

Era frustrante, para Daniela, trabajar desde su casa. No estaba rodeada de las personas adecuadas que le guíen y la motiven a seguir. Intentó enseñarle el negocio a su hermana Yamila, pero el interés duró poco y entró a trabajar de camarera.

Daniela ya no se sentía capaz de comunicarse con su familia. Si pedía que hagan o no hagan algo, sentía que les daba igual su salud, su bienestar.

Al cabo de dos años. Dejó el negocio multinivel y empezó a trabajar por sus proyectos. Uno se trataba de inversiones en bienes raíces y el otro era más personal, crear su propio negocio multinivel.

Sin embargo, al tener pocos recursos, iba de manera lenta. Generaba poco dinero y su familia le exigía que consiga un trabajo.

-¿Por qué no vas a trabajar? anda a hacer algo productivo -respondió su hermana, al reaccionar por algo que hiso Daniela.

-Que vos trabajes para enriquecer a otros, entregues tu tiempo y dinero a tu jefe, es tu problema, pero no todos vamos a seguir tus pasos -Daniela se enfurecía cuando no valoraban el esfuerzo que ponía en sus proyectos. Le afectaba que, en lugar de animarla a seguir su corazón, disminuya sus esfuerzos.

-¿Qué vas a hacer si no estuviese tu padre.

-Pero mi padre está y yo le ofrecí otra manera de hacer las cosas, no voy a ser lo que él quiere porque buscar un empleo, a corto plazo puede servir, pero a largo plazo, estaremos en la misma situación. La solución no es más dinero, sino, una gestión inteligente del dinero.

-Pero un empleo te puede servir por unos meses, para capitalizarte.

-Y de dónde saco tiempo para estudiar, escribir en el blog, aprender de inversiones y trabajar en mi negocio. Mejor preguntate vos qué harías si no estuviésemos nosotros.

-Pero yo no puedo trabajar por problemas de salud.

-Esas son excusas, si nosotros no estuviéramos para mantenerte ¿Te morirías de hambre? Por favor.

Su padre hacía lo mismo que Yamila; en su mente trabajar era estar ocho horas fuera de casa, haciendo algo que no le gusta, pero le apoyaba en lo que podía y a veces, con gran esfuerzo, y Daniela lo apreciaba mucho, pero le costaba agradecerlo porque su padre seguía haciendo las cosas a su manera y se quejaba de las consecuencias. Ella creía que no tenía derecho a quejarse, porque junto a su madre le ofrecieron una alternativa y el eligió su forma de hacer las cosas.

Ella apostaba a su plan de negocio, a su plan financiero y a las inversiones, pero era la única que lo hacía de esa manera. Ella creía que si su padre y su hermana colaborasen trazando un plan financiero, podrían, en poco tiempo, superar cualquier obstáculo económico.

Daniela, muchas veces acababa en su cama, lamentando, no las diferencias y las concepciones de trabajo que tenía cada uno, sino de la oportunidad que dejaba pasar porque no podía comunicarse con su familia.