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Dicen que el verano se va, dicen que el otoño espera, dicen….. pero el sol se resiste, y los cielos visten de azul.
Yo espero esa lluvia que me haga sentir el olor a tierra mojada, el viento fresco en el rostro y las hojas amarillentas cayendo con suavidad hasta dejar desnudas las ramas de los árboles altivos.
Dicen algunos, que el calor se va despidiendo cada amanecer, pero el mercurio sube en los termómetros, y los cuerpos aguardan el alivio térmico.
Dicen por ahí que nunca volverás, que te fuiste una mañana de primavera, una mañana de fragancias nuevas, de flores recién abiertas y llanuras vestidas de verde.
Yo espero que regreses, quizás en otoño, cuando los colores comiencen a apagarse, en invierno cuando el frío muerda y el hielo acompañe las solitarias noches. Quizás volverás de nuevo en primavera… será otra, no la misma.
Oteo el horizonte inalcanzable, para verte llegar, me envuelven sus colores rojo, coral, bermejo, grana, carmesí… mientras el sol se oculta, se despide, para dar paso a la mágica luna, que de nuevo trae tu recuerdo en las noches vestidas de estrellas o de negro azabache.
La memoria se pierde en infinitos parajes, nuevos colores estallan dentro, me hiere la calma. Es volteada en mil piruetas cual pentagrama de notas altas y bajas, negras, blancas…
EL dolor se acrecienta, es la conciencia que regresa, el discernimiento del sueño y lo que no lo es.
No estás, te quedaste en una cuneta, cerca de un verde prado en el que crecían margaritas, dentro de un coche blanco. EL mismo que me dejó anclada a esta silla de ruedas, a una cama, a un sueño del que no me gusta despertar.
Dicen que algún día lo haré, que estoy mejorando dicen……
Tan solo quiero regresar contigo para deshojar aquellos pétalos y andar descalza por la hierba húmeda de la mañana.
Dicen…