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La letra no importa,

la música acompaña.

Es la imagen,

la que habla.

Mujer joven, mujer vieja.

Hada negra, bruja blanca.

Manto por alas…

Y en su pelo, anclas.

Ella: las tres gracias

en círculo, condenadas.

Hogueras sin fuego,

Mares sin agua.

Transformada en perro,

en mil cuervos estalla

para perderse…

las manos se alargan

hacia el suelo. Atada.

El cuerpo se curva,

el manto se ensancha.

Pero no importa,

el cielo pasa.

Mujer bruja, mujer hada.

A la savia de la tierra

Encadenada.