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El profundo sopor que antecede a la madrugada se extendía por la ciudad junto al halo espeso y dulzón de las alcantarillas. Los pasos de Mario resonaban en la calle desierta. De vez en cuando, el idioma de los sueños se colaba por las ventanas abiertas, llenando el silencio de gritos, suspiros y llantos de niños. Una carcajada siniestra le puso los pelos de punta.

_¡Maldito trabajo….!

Se cercioró de que la porra seguía en su lugar. Un gato que huía aterrorizado saltó sobre su espalda dándole un susto de muerte. Las uñas se clavaron en sus hombros. Retorciéndose de dolor intentó quitarse al minino de encima sin conseguirlo. De pronto la vio: Una rata enorme caminaba hacia él sobre sus patas traseras.

_¡Aaaahhhh…..qué es eso…! ¿De dónde ha salido este bicho…?

Los ojos se le salían de las órbitas y buscó desesperadamente un lugar por el que huir. El gato con un chillido lastimero saltó al suelo y huyó como alma que lleva el diablo. Él también quiso correr, pero estaba petrificado y sus piernas temblorosas no le respondían. Tenía fobia a las ratas pero esto… esto…

_¡Qué gran momento para desaparecer….! ¿Dónde había escuchado la frase….?

_¡Estás grillao! _ se dijo. ¡Corre y déjate de monsergas…!

La rata se acercaba peligrosamente. Su aliento de cloaca le llegó a la nariz, provocándole una arcada

_¡Puaag … qué asco!

Maldijo al jefe por no dejarle llevar un arma de fuego. Agarró la porra y asestó un golpe en el costado del animal antes de que sus garras lo apresaran.  El miedo se convirtió en  rabia y comenzó a golpear con saña el cuerpo de aquella aberración. La bestia no se quedó quieta. Sus zarpazos rajaron la cara del hombre. Una dentellada en el cuello hizo que la sangre brotara abundantemente. Mario golpeó el hocico de su contrincante que por primera vez trastabilló y cayó al suelo.  Siguió golpeando, una vez, otra, otra…. perdido el control. Los ojos vidriosos de la rata le miraron con compasión; hubo un momento de reconocimiento….Rendido y exhausto cayó de rodillas a un costado del bicho. Su sangre y la de la bestia formaron un charco espeso y purpúreo sobre el asfalto.

 

Nota de prensa: Hallan muertos a un matrimonio en un piso de las afueras. Ella con la cabeza abierta a golpes; él desangrado por un mordisco en la yugular. La policía trata de esclarecer los hechos.