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¿Cómo escribir sin apelar a la imaginación?
Y con la claridad de tus conceptos admirables.
Voy de la nostalgia al arrebato impronunciable,
vago perdido entre mundos de verdad y ficción,
sin conseguir un acierto discreto o memorable.

Hay delirios que se clavan impensables
en tópicos que promueven la inspiración.
Capricho o desvarío vago de la alucinación,
quimeras fabuladas tras un sueño realizable.
Y mis letras fantasmales sin ingenio ni intuición.

Vienen enhebradas en silencios inconfesables
a una faena fatigosa, sin descanso ni cesión.
Otrora me impulsa el deseo de una canción,
pero hoy sólo quiero una línea demandable
o un latido que te invoque en redención.

Desvarío imprudente que abre mis alas.
Arrebatos de ficción, sueños y espejismos.
Voy tras tus pasos que desbordan mis abismos
sin medir riesgos, sin temores ni escalas.
Convocatoria de latidos como sismos.

Pasos taciturnos que tantean lo impensable,
otros desbocados tras la huella del amor.
Almas enamoradas de la palabra, y su color,
van en celo comulgando, en alegría irrefutable,
los versos que proclamas, y son mi perdición.

¿Cómo saciamos éstas ganas de escribir sin temor?
perdidos y obsesos, entre rutinas y sábanas.
Las voces desoídas, son voces que se ufanan
de darle por insulsa un golpe a la desgana,
que se crece sin dolencia, y habita en esta página.