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Sonata en Do mayor a cuatro manos,
para dos cuerpos desamparados,
que se buscan, se extrañan y se aman
con todas sus reservas de deseo.
Allegro entre prima y secondo
que ejercen un repertorio de caricias sin sosiego.
Y corren el riesgo con sus emociones al vuelo.
aunque nada ni nadie garantice que llegarán lejos.
¿Quién extraña?
¿Quién ama?
¿Para qué la búsqueda del amor duradero?
¿Por qué ser distinto?…
Si todo es tan efímero.
Vibratto entre besos y gemidos.
Preludio del desenfreno sin protocolos;
sin pretensiones dolosas, condiciones, ni resabios;
sólo entrega, ansias de besos, palabras sin prestigio,
galas para la soledad entre dos almas solitarias,
acordes de una pieza acompasada a cuatro manos,
armonía sin bravatas, arpegios in crescendo,
ensayo para que pervivan la entrega y la confianza.
Y los gestos en desuso después del sexo,
verbigracia la ternura…
que amortigua las caídas de la desesperanza.