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Es terrible no saber adónde ir.

Vistes con las calles como un abrigo.

Ciertas casas son amigas, otras ya no pueden visitarse.

Viejos amores acechan en los portales;

tras las ventanas las mujeres envejecen.

Florece el desdén.

 

Has declinado muchas invitaciones,

dejado teléfonos sin contestar,

dicho -No- a los pocos que te necesitaban.

Abandonado en una isla de tu propia invención

has lanzado mensajes, deseos.

 

Que inútil es saber que adónde quieres ir

no es ningún lugar definido.

Los trenes no te llevarán allí,

los autobuses pasan de largo sin detenerse,

no hay taxis disponibles.

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Hugo Hernán Viteri Pazmiño

Nací en el medio de la cordillera de los Andes, en las faldas del volcán Pichincha un primero de Abril de 1965. Mi niñez la pasé entre música, libros y periódicos; entre primos, hermanos y abuelos. A los 9 años me mudé a Venezuela. Llegué a Caracas un veintetanto de Diciembre de 1974 y aún me encuentro caraqueando, como diría mi abuelo. Graduado en ingeniería pero siempre con la vena artística en mi camino. ¿Quién soy yo? Un simple escribidor que trata de pintar un cuadro de lo que pasa por la vida que me rodea desde todos los rincones.
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