Esos ojos

Esos ojos

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Recuerdo aquel carnaval en el cual bellas máscaras cubrían las caras de varios personajes , entre ellos se encontraba uno que me llamó la atención, su antifaz muy colorido, detrás de este se escondían unos hermosos ojos claros , quedé fascinada cuando me miró. Siguió bailando y no supe más de él. Hoy sigo recordando aquellos ojos , quizás algún día vuelva a encontrarlos. Pasó el tiempo, pasaron cosas nuevas, pero mis ilusiones no se borraron. Observo las máscaras cuando concurro a distintos carnavales, pero a ese bonito antifaz no lo encuentro. Todavía en mí mente conservo esa mirada, seguiré buscándolo.

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Animales nocturnos

Animales nocturnos

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No me observa a mí. Sospecho que le interesa más el pasajero que tengo a mi espalda. Es un añoso coreano. Lo conozco, es  pasajero habitual de la línea nocturna. Casi siempre somos los mismos en este trayecto. Pero hoy es especial, víspera de todos los santos.

A mi derecha se sienta Marlen, la profesora de lenguas muertas en la escuela para adultos, los jueves por la tarde. Es atractiva, sus mejillas son rosadas como novicia de pueblo. Alguna vez he pensado en conversar con ella, pero siempre está ocupada, inmersa en la lectura de algún libro. Me gusta disfrutar el paisaje que me ofrece el vaivén de sus pechos tras la blusa entreabierta. Recrearme en la curvatura de sus muslos cruzados precediendo a unas huesudas rodillas. Estudio el recorrido de su pantorrilla hasta su delicado tobillo de bailarina, parece frágil. Marlen huele bien, tiene el punto justo de mordida a la altura de la ingle. Oigo bombear su sangre, podría arrancar el lóbulo de su oreja con una pasada de lengua… Es otra zorra nocturna.

Pero el que me inquieta de verdad, es Amber, el cabrón que se sienta cada noche frente a mi… No dice nada, no hace nada, apenas si emite ruido al respirar. Me observa, sin hablar. Es inquietante. ¿Cuánto pesará? No me gusta como huele… Es una criatura singular, algo más extraña que yo.

El señor Hao Pao, posee una pequeña librería, en Huertas. Es escritor. El señor Pao vende cuadernos decorados con pan de oro y semillas de tinta mollër.

El revisor parece haberle hecho una señal al cabrón de Amber, me confunde.

Marlen se ha cambiado de sitio, ahora está frente a mi, parece febril, su mirada es la de un animal asustado. El señor Pao, se ha levantado señalando un dibujo del cuaderno, algo ilegible con alas. Parece una danza improvisada, debidamente orquestada.

¿Qué tramarán estos pequeños ineptos cabrones?… Puedo oler su miedo, pero también su coraje.

El coreano porta un crucifijo, y Amber ha improvisado una cruz con los dedos… A veces me descojono con estos  humanos, siempre tan predecibles, tan influenciados por la literatura romántica. El pecho de Marlen se agita tembloroso, bombeando sangre caliente. Imagino sus pezones como entremés en la cena de mis santos. Consejo de amigo, no esperes indulgencia de un hambriento ángel de la muerte, que no se refleja en los espejos…

La cena está servida. Fin de trayecto.

 

Reto: Viajando la noche de todos los santos.

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MALDITO VIAJE MALDITO

MALDITO VIAJE MALDITO

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ESTE RELATO ESTÁ FUERA DE CONCURSO. SOLAMENTE ABRE EL DESAFÍO E INCLUYE EL PRIMER ENLACE A LA CONVOCATORIA Y CLASIFICACIÓN

 

Hace falta mucho valor para ser viajero. No digo turista. Yo hablo de ser viajero, pero viajero, viajero, viajero. O sea, viajero de verdad. No es lo mismo ser un lobo de mar que tener un flotador. ¿Me entiendes? Pues esto es igual. Por mencionar a alguien que conozco bastante, diré que yo, por ejemplo, soy un viajero y un valiente. ¡Es así, qué le voy a hacer! Y espero que no se me tome a mal, que no es por presumir ni nada de eso, pero es que yo estoy muy “viajao”. Y es que para mí solo hay algo que me guste más que estar en casa, y eso es estar fuera de casa.

Perdón, no me he presentado todavía. Hola, mi nombre es Ricardo. Pero me gustaría que me llamaseis, Riky, el explorador.

He hecho el trotamundos, primero por aquí mismo, por los alrededores de la ciudad. He ido a casa de mis suegros en cantidad, a un pueblo que hay aquí cerca a comprar magdalenas muy ricas… Porque no veo yo bien la manía esa de irse a ver la China si no conoces ni tu pueblo, ¿verdad? ¡Qué Pekín ni qué Pekín! ¿Conoces tu ciudad? Con la de cosas que quedan por descubrir aquí. Primero España. ¿Has estado ya en Tomelloso? ¿O en Mollerusa?

Luego, el esnobismo de los amigos nos presionaba para llegar más lejos, pero yo me mantuve incorruptible y no salía de mi provincia. Pero bueno, al final ya, lo de ir a comer los domingos a casa de mis suegros se me empezaba a quedar corto, porque yo tengo un corazón salvaje e indómito, aunque use pijamas de felpa, y necesitaba cada vez perseguir destinos más remotos, y explorar parajes más recónditos. Vamos que también he hecho yo viajes lejos. ¡Y, bueno, qué voy a contar…!

He disfrutado mucho viajando en pareja, y lo he pasado de maravilla. No tanto como viajando con amigotes… Esto… ¡Vamos, nada que ver! Pero bueno, me lo he pasado muy bien también. Cuando se viaja en pareja hay momentos de mucha emoción y suspense. Por ejemplo, ¿Cuál será el veredicto de ella cuando vea la habitación del hotel que has contratado? “Está correcto, pero tampoco más”. ¡Vaya! “El baño no es que sea muy grande”. ¡Vaya! “Hace mucho que no me llevas a esos hoteles en los que hay albornoz”. ¡Qué manía con el albornoz!

Pero se pasa bien.

También he viajado solo… Esa sensación de libertad; ese respirar a pleno pulmón; esa disponibilidad para cualquier aventura… que al final de la noche acaba de aquellas maneras que mejor no vamos a pormenorizar aquí, quizás no siempre a la altura de nuestras expectativas. Oye, pero que sí, que está bien también viajar solo. Te conoces a ti mismo… Es lo que más haces.

Y hasta guardo buen recuerdo de viajes organizados. ¡Ah, son inolvidables! Aquella parada en mitad del desierto de sal en Túnez para ver alfombras y bolsas de cuero…. ¡Inolvidable! No teníamos escapatoria posible. Qué momentos tan felices. Cada vez que salíamos del autobús nos invitaban a un té turco y nos ponían a ver alfombras dos horas. Uf, me temo que se me mezcla Túnez con Turquía. Y eso que era inolvidable. ¿Por qué será? Seguramente porque son dos países que se parecen mucho en las bolsas de cuero y en las alfombras. Luego, la siguiente población la veíamos en cinco minutos. Pasábamos a toda prisa por su zoco, el guía nos decía dónde nos harían buen precio si dábamos su nombre para comprar más bolsas de cuero… ¡Una maravilla de viaje! ¡Y qué cantidad de bolsas de cuero tienen los turcos y los tunecinos! Y maletas y abrigos… Nos quedamos sin ver Topkapi, que ya dijo el guía que no valía mucho la pena, tan bien que lo pasábamos viendo alfombras.  ¡Dios, sí que vimos alfombras!

Con el tiempo uno recuerda con cariño incluso aquella diarrea de turista que nos doblegó a mí y a todos mis compañeros de viaje durante el penúltimo día. Entrañable…

Los viajes son lo mejor. Tú puedes estar un año trabajando y no recordar nada de esa época, como si no lo hubieras vivido. ¿Qué sentido tiene? En cambio, si viajas es otra cosa. Como pilles una diarrea importante viajando en un autobús, está claro, no la vas a olvidar en tu vida. Por eso, los viajes dan sentido a tu existencia y son lo mejor que hay. Cuando tú te estás desintegrando en el baño, te sientes muy mal y muy indefenso y todo parece muy feo, pero en realidad tu existencia… cobra significado con cada retortijón.

Ahora mismo yo estoy de viaje. Me voy a descubrir nuevos horizontes con mi bicicleta estática y mi pijama de felpa. Más cómodo imposible. Lo iba a hacer en moto, pero al final, digo: no. Quizá el no tener moto me haya influido en rectificar esta decisión. Pero además de esto, es que con bici estática puedo escribir mientras pedaleo. No es que sea muy fácil, pero claro, es peor si vas en moto.  Voy a escribir para el siguiente Desafío Literario de DesafiosLiterarios.com. Se rumorea que el siguiente concurso será sobre relatos de viajes, así que me estoy preparando. Pedaleo y escribo, pedaleo y escribo… A ver qué sale, que creo que esta vez los premios van a ser mejores aún. ¿Será que van a regalar un viaje? Yo espero al menos viajar a la presentación del libro 3. ¿Y tú? ¿Vas a participar?

Ojo al dato: me acaban de pasar un enlace el desafío viajero, este que os decía. ¡¡¡Y TIENE PREMIOS MUY CHULOS!

DESAFÍO MALDITO VIAJE MALDITO. Convocatoria y clasificación en tiempo real

Vale pues. Se despide éste, que no es otro que su seguro servidor, afectísimo y todo eso:

Riky, el explorador, o Riky a secas, que igual me da, oye, que en un momento dado tampoco hace falta más. ¡Si yo es que soy muy así!

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Celebraciones en Soledad

Celebraciones en Soledad

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El bullicio de las gentes recorriendo las conglomeradas calles de la gran ciudad. Las luces, que como un destello en medio de la oscuridad iluminan nuestros cielos. Los hombres y las mujeres; los primeros, vistiendo sus bellos y engalanados trajes cubiertos por grandes capas, negras y rojas; las segundas, vistiendo sus bellos vestidos dorados, adornados con bellas perlas del mar. Como olvidar a los más pequeños y diminutos seres del mundo, los niños corriendo, abriéndose paso a través de las grandes multitudes; felices y dichosos por la celebración. Sin duda, a excepción de tan amigables criaturas, todos los que han acudido a la gran celebración portan bellas y finísimas máscaras. Elaboradas con premura –durante casi un año– por cada habitante de la gran ciudad de Soledad. Sueños, esperanzas y anhelos depositados en tan bellas caretas –que buscan– en su más noble despertar, entregar al mundo felicidad.
Ya no existen los reyes ni los príncipes, y los nobles hombres se han extinguido. Tan solo quedan seres humanos que, protegidos por sus célebres antifaces, se entretienen y escapan por fin de la realidad de sus ajetreadas y tumultuosas vidas.
Se alzan magnánimas las águilas a la distancia; y los bellos y extraños especímenes, que recorren fugaces y sutiles los muros de la bella ciudad. Y yo observo desde lo alto de mi torre a bellos seres jugando a divertirse, ¿no será que disfrutan de los amores? ¿Será que acaso ya no hay sinsabores? Me dispongo y tomo mi máscara con celeridad. Es el momento de actuar. Es el momento de disfrutar. ¿Será que ya ha dado inicio el carnaval?

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