4.60 Promedio (92% Puntuación) - 5 Votos

Noticia de última hora, que hay que lamentar, es la muerte de dos personas en un periódico muy importante, de tirada nacional, en Madrid. Los hechos no están totalmente claros todavía, pero se van esclareciendo poco a poco. Al parecer, el director del importante rotativo comenzó a mostrar síntomas de locura cuando una mañana, según su esposa, hizo una lista con las palabras lúdico, paradigmático, icono, mediático y emblemático. Mientras se aseaba en su casa escuchando la radio, iba poniendo una cruz en cada una de estas palabras cuando sonaban en las distintas cadenas radiofónicas. Cuando se sentó a desayunar se llevó su folio y ya tenían las palabras un número notable de cruces, siempre según su esposa. Leyó el periódico y de nuevo el director de el famoso diario pudo encontrar artículos como: “el emblemático concierto de …. se desarrolló de un modo lúdico. El famoso y mediático cantante es un icono de los años…,  con su paradigmático tema….” Cuando el director del periódico llevó a sus hijos al colegio, según estos, detuvo el coche varias veces para seguir anotando cruces al  oír noticias similares en todas las emisoras. Fue entonces cuando les pidió a sus hijos que jamás dijeran esas palabras, de modo que los niños no las querían pronunciar ante los policías cuando fueron interrogados pues pensaban que eran “palabras feas”. Al llegar el director a su periódico, reunió a todo su equipo de directores de redacción por áreas, y les expresó que ya estaba harto de tales palabras. Que lo mismo si hablaban de un restaurante, un juguete, un cantante, un político, o una “casa de citas”, todos los artículos eran idénticos, y solo contenían frases con las palabras, icono, lúdico, paradigmático, mediático y emblemático. Y ante la mirada atónita de su equipo, prohibió el uso de tales palabras durante al menos un trimestre, amenazándoles con que de no cumplirse tan drásticas indicaciones, les despediría. Los redactores, justamente indignados, trataron de hacerle entrar en razón, le pidieron que les permitiese eliminar la palabra paradigmático, pero que no les “quitase de golpe” esas otras palabras. “Al menos- decían -déjenos decir emblemático”.  “Toda nuestra vida hemos estado colocándo estos términos en todos los artículos y siempre hemos pensado que quedaban muy bien. Es lo que sabemos hacer” . “No nos quite nuestro medio de vida, tenemos familia”. Entonces el director le pidió a uno de sus periodistas que escribiese algo sin tales palabras, a fin de demostrarles que era posible. Este comenzó con buena voluntad, pero le entraron unos temblores terribles, hasta que de pronto le clavó un cortaplumas en el cuello a su director y se tiró después por la ventana de un quinto piso, antes de que los presentes pudieran reaccionar, falleciendo seguramente ambos en el acto ya que  las ambulancias del SAMUR no pudieron hacer nada, por lo que ingresaron ya cadáveres en el Hospital Ramón y Cajal. No se entiende cómo unas palabras tan paradigmáticas, fueron prohibidas en aquel emblemático periódico de Madrid, cuyo director fue siempre un icono dentro de los ambientes mediáticos. ¡Ah! Y además, allí siempre había sido todo muy lúdico…

Enrique Brossa
Soy una maquina de escribir que lleva mucho tiempo sin usar y quiero hablarte de mí. Español, varón. Adolescente desde hace décadas. Mi educación no fue de letras pero mi pasión sí. Soy al mismo tiempo emprendedor y perezoso. Me gusta mucho hablar, pero hablo poco cuando hay poco que decir o que escuchar. Me encuentro muy bien tomando algo en cualquier terraza, tanto en compañía de buenos conversadores, como con algo para leer o para escribir. Disfruto con la polémica. Veo mejor de lejos que de cerca. Odio los detalles. Tengo una relación contradictoria con lo convencional que se refleja en todo lo que escribo. Mi firma, como mi vida, está hecha de trazos paralelos, es decir, que no convergen. Soy algunas veces demasiado cándido, otras desconfiado. Noto que puedo influir en la gente, pero no suelo aprovecharme de este poder. Al contrario de lo que ocurre en nuestro tiempo, no siento fascinación alguna por el mal, porque me parece terrenal y simple y dentro de mí hay un arzobispo sin religión ni fieles. Soy solitario y sufridor. Soy un ermitaño en la ciudad. Un audaz aventurero: un explorador ante un despacho. Tengo los pies grandes y los hombro pequeños. Soy el viento de bohemia que se mete en una celda. Sería el mejor de los amigos, si los tuviera, ya que exijo en los demás la madera del árbol que nunca existió. Aprecio la indulgencia y la compasión. Puedo estar ofuscado o lúcido, pero escribiendo me siento mejor. Escribir no es para mí ni un viaje al infinito ni a mi propio interior, sino al centro de la Tierra.
4.60 Promedio (92% Puntuación) - 5 Votos

Deja un comentario