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La tristeza, lánguida, silenciosa, pérfida e incesante en su caminar, recorre el mundo sin descanso ideando constantes formas de maldad, de desconsuelo y, de depresión, allá por donde pasa. Insegura, la infeliz odia profundamente la alegría, detesta percibir feliz al ser humano.

Pensativa y testaruda rebusca en el cofre de la perversidad, en él debe encontrar la solución definitiva, rotunda en la tortura que se oscurezca desde hoy y por siempre el planeta en una nebulosa gris que borre la sonrisa de los rostros de las personas. Eligió la clave musical de Mi por azar, la elección de una de ellas era lo de menos, el robo de cualquiera de las notas cumplía a la perfección su plan.

Asomada al pentagrama arrancó de él la mencionada clave, ante el estupor de cientos de miles de composiciones musicales que aterradas vieron mermadas la mayor de sus facultades, ya no podían armonizar la felicidad que les rodeaba. Cuando todo el mundo lo daba por perdido, apareció él en el escenario, vestido para la ocasión y agitando firme y fuerte la batuta, con inusitado frenesí, logró arrancarla de la mano de la tristeza, y devolverla por siempre al pentagrama de la felicidad humana.

Jordi Rosiñol Lorenzo

https://youtu.be/vHqtJH2f1Yk