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Sé que no miraré hacia atrás. Observaré el horizonte hasta donde el mar se hace infinito. Donde el sol se hunde en la profundidad de los océanos o hasta que los pájaros se pierdan en sus lánguidos vuelos lejanos.
Intentaré borrar de mis ojos los recuerdos que perturban mis sentidos. Nada más. Posiblemente caminaré entre las ascuas de la vida, recorriendo angostos senderos limitadores de mi destino. Aún así, seguiré adelante. Avanzaré poco a poco como el ave que se eleva por primera vez. Sé que habrá momentos en los que la agonía de la aflicción retomen los mandos de mi voluntad -y si esto ocurriera-, y aunque me resistiera, tampoco permitiré que me dominen las lejanas inquietudes. Si las ásperas dunas del tiempo erosionan mi pasado, dudo que arranquen los recuerdos que como poderosas tormentas se hacen en mí. La vida en sí es una plegaria a la que rendimos homenaje, donde un día sin darnos cuenta nos vemos vagabundeando sin certero destino. Sin un dios, sin un camino.
Pero antes de irme te diré adiós. Me apartaré de cuanto entristezca mi pasado. Huiré despavorida y buscaré un lugar donde las alas de las mariposas revoloteen agitándose libremente en un paraíso real.
No quiero que el daño ocasionado siga arañando a mi corazón, a mi ser, a mi ego. Por eso me voy. Me voy lejos. No sé dónde. Buscaré un lugar en donde empezar de nuevo, donde pueda encontrar mis ilusiones en el desván de los sueños perdidos. Donde nada me haga rememorar una vida inmoral

y plagada de mentiras e injusticias. Es molesto que me pidas explicaciones, solo he de decirte que rebobines cada momento en que estuvimos juntos. Hay muchas maneras de ser infiel a alguien. No sé si hubo terceras personas, pero estuve en un lugar que yo no merecía ¡que nadie merecía! no solo una vez, si no muchas. ¡Quizás, me busque una mascota que me sea fiel! y que no arranque de mis entrañas tanto como he dado a cambio de nada.
Esperaré a que llegue el invierno para meterme en los charcos. Entre dientes insultaré a quien se salte un stop indebidamente. Vociferaré cuando el mal humor lo tenga a flor de piel. Gruñiré como un león cuando esté enfadada. Me sacudiré enérgicamente cuando me rocen con malicia y lloraré sobre mi almohada por el tiempo perdido. No quiero, no quiero que nadie me domine y prohíba mis sueños, mis anhelos.
Adiós. Me voy. Por eso sé que no miraré hacia atrás y contemplaré el horizonte hasta donde el mar se hace infinito.

©M.J.T.M.