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Descontento vagaba (dicen) por las calles de París
en su vejez
y creo saber por qué:
pintó y dibujó mujeres,
cientos, miles, entrando y saliendo del baño,
este aristócrata del lápiz, descansando
con alguna escena de carreras de caballos
o intimista o planchadoras con sueño
y terminó su vida descontento
vagando por las calles de París
y creo saber por qué:
en la mujer está la vida, pero
no se puede apresar la vida con lápiz,
con óleo, con tiza o con pastel,
y el movimiento de una mujer tampoco,
ni siquiera tú, Edgar.