El abrazo

Los pechos, los labios y las piernas se rozan. Cada piel siente la ajena como propia. Un torrente de sudor estalla al mismo tiempo que esas caricias se proyectan sobre las paredes de la habitación en penumbra. Son sombras chinescas moviéndose al compás de un blues profundo y desgarrador, una interminable súplica que reclama la posesión del otro. Parece un baile silencioso y sincopado formado por los nerviosos jadeos y cortas frases que, en realidad, se esparcen hasta resonar por cada rincón.
En un momento del encuentro, sentido como eterno, varios gritos escapan de una de esas gargantas y acuchillan el aire que los envuelve. Son desgarradores y gozosos, reclamantes de muchos otros, urgentes por prolongarse más allá de la vida. Emanan desde la profunda sima donde esta nace. Entre espasmos, viajan por cada milímetro del cuerpo tan deprisa como lo hace la luz por el espacio. Arqueando la espalda y traspasando la pelvis, concluyen hasta llegar a navegar en armonía por el gigantesco cosmos que hay más allá de cada mirada. Es un universo que los amantes han engendrado entre besos y caricias, es la vida que recrean cuando explota dentro de sus bocas. Sienten por igual que en aquella unión solo existe un mismo vientre por el que mana toda la pasión.
Una vez desfallecen, ruedan cercanos hacia los extremos de la cama, hacia los confines de un territorio al que pronto desearán volver.

Toman aliento. Se arañan la palma de la mano estirando los brazos. Ríen. Satisfechos y sorprendidos por lo que han sentido, se giran hasta que los ojos se encuentran, perdiéndose en un mar de bonanza y provocando que un posterior abrazo, entre infantil y maternal, los traiga de vuelta a la realidad.

Marzo 2016

José Manuel López Moncó ( Madrid, 1956). Uno de sus primeros recuerdos son las estanterías llenas de libros en la casa de sus padres. Tal vez por eso, el olor que estos desprenden sea uno de los que siempre le han hecho sentir mejor. Debía ser algo premonitorio, porque con apenas veinte años y junto a dos amigos, inaugura y gestiona una librería y sala de exposiciones de más gratos recuerdos que beneficios. También es en esa época cuando su nombre aparece por primera vez como autor: «Kabilaciones», libro que recogía poemas de otros seis jóvenes escritores. Transcurrieron treinta y cinco años, un larguísimo silencio según él mismo confiesa, hasta que volvió a publicar. Durante todo ese tiempo, una absorbente actividad profesional en el mundo aeronáutico lo mantiene alejado de la literatura, pero sin abandonar nunca el interés por plasmar en papel las historias o los versos que rondaban por su imaginación. Solo es en los últimos cuatro años cuando publica la mayor parte de su obra y se dedica con más intensidad a escribir. A principios de 2014 publicó «Obra Incompleta», compuesto por dos relatos y una novela titulada «Bailarina de alquiler». En octubre de 2015, auto edita un conjunto de treinta y cinco relatos cortos: «En pocas palabras». En Febrero de 2016 sale a la luz: «Fakir de Canciones», libro de cuentos y relatos, todos ellos vertebrados alrededor de reconocidos temas musicales. En marzo de 2017, culmina una larga idea y auto edita: «Mitin Natural», una antología poética de setenta y cuatro poemas escogidos entre los más de quinientos que ha escrito estos años. Su último proyecto, y en el que ha depositado mucho esfuerzo e ilusiones, se llama: «Hojas incendiarias». Otro conjunto de relatos y cuentos, género en el que dice sentirse muy realizado pues le permite abordar múltiples temas y diferentes estilos narrativos. Como lector, no se decanta por ninguna tendencia o género, todo aquello que le haga pasar un buen rato, le gusta. Así mismo, se siente atraído por el lenguaje cinematográfico, donde se mezclan imágenes con diálogos y sonido, algo que intenta trasvasar hasta relatos, cuentos o novelas. Entre sus referentes literarios se encuentran novelistas tan dispares como Galdós, Pérez-Reverte, A.Grandes, Ruiz Zafón, Vázquez Montalbán, o poetas como M.Hernandez, A.Machado, G.Fuertes o León Felipe. Gustoso esclavo de sus muchas pasiones, la de ser un buen escritor prevalece sobre otras, sintiéndose tanto agradecido como en deuda con todos sus lectores. Diciembre 2017

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