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AIRE HERIDO

Está comprometido el grillo con la tarde
y la luciérnaga con la palabra.
Cada verso-luz, que transita sabe
que lo acecha la nostalgia.
¿Qué desesperanza? hirió al aire
cuando supo que era omiso de tu gracia.
Y reclamó a los 4 puntos cardinales
ignorar lo vivo de tus alas.
He de esconderme en guaridas oscuras
para no tentar su rabia.
No hay aliento que calme la locura
convertida en mi delirio.
Tampoco hay salmos de vida
que recojan los versos del vacío,
ni secuelas de esperanza,
ni canciones, ni respiro.
Desdeño los versos aviesos y fríos.
Y los condeno al olvido.
Espérame en el borde de la luna
si te bastan mis manos de asidero.
Te prevengo de mi rayo furtivo
y sus esquirlas de fuego.
También te advierto, que a veces
viene el viento entrometido
con su queja importuna y silenciosa
a hurgar en mis cuadernos,
con un manifiesto de insomnios
convertidos en infierno.
Pero si sientes mi aliento
vagar por tu espalda,
y te sabe a soplo herido,
no temas al invierno
ni temas al olvido,
que mis manos son tu fragua
y tus besos mi latido.