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Garbo4

 

Tiritaba de frío. Apretaba con fuerza los dientes para que no se escuchara el chasquido que producían al chocar entre ellos. Se encontraba en proa y aunque estaba agazapado, cuando la embarcación cogía una ola del mar embravecido, el agua les inundaba. Era un día para olvidar. No tanto por la climatología sino por lo que iba a suceder. Todo estaba negro. A bordo las luces habían sido apagadas para que la oscuridad de la noche les sirviera de camuflaje. A lo lejos divisaba unas lucecitas que marcaban la silueta del litoral donde debían desembarcar. Quería rezar, pero no sabía. Tampoco sabía nadar y dudaba si alcanzaría la costa. De repente recibieron la orden de saltar. Notó el suelo bajos sus pies y se sintió aliviado. En ese instante al soldado que iba a su espalda se le disparó el arma… Nunca llegó a la playa; ni vivo, ni muerto.