Cuando todo sea nada

Cuando todo sea nada

5.00 Promedio (96% Puntuación) - 2 Votos

 

Siempre he sabido que un día acabaría suicidándome. No tiene mérito. No hay destellos ni rastros de sorpresa en tal acontecimiento. No he preparado nada. Ya decidiré el modo y el escenario. Será algo sencillo e improvisado.

No os apuréis, no me siento mal por ello. Al contrario, es una elección de vida muy meditada, bueno, de terminar con ella. Es una opción que debe ser respetada. Soy una persona adulta, no depresiva. Carente de traumas ni dolores ocultos. Soy un humano sensato, responsable de mis actos y de mi no-cobardia. Tenéis que entenderlo, vivir cansa. Cansa demasiado, es agotador. Nunca puedes vivir la vida que quieres, la que te gustaría. Es algo así como el pelo, tengas el pelo que tengas, siempre te habría gustado tenerlo de otra forma.

Pues eso, que la vida es como el pelo. Puedes teñirla, enmascararla y darle color. Alisarla para que sea más suave al roce y al tacto, o rizarla y darle forma con interminables bucles, hasta hacerla más y más complicada.

Pero si algo me alivia, es que siempre puedes recortarla, cortarla hasta extinguirla. Yo he decidido hacerlo al cero. Uno de esos cortes pulcro, saneado y estético. La diferencia entre la vida y la cabellera, es que la vida no brota de nuevo. Acaba ahí mismo, en el mismo momento en que ejecutas tu decisión.

¿Y qué más da? Cuando lo haga no recordaré si me causó dolor, no voy a quedarme allí para verlo. La muerte no tiene memoria, y los recuerdos construidos en vida se diluirán con mi último suspiro. No te creas nada de lo que te han contado. Ese día acaba todo, es la verdadera recompensa.

Quiero que mi cuerpo sea reducido a cenizas. Que no me planten bajo un árbol. Ni me lancen al mar azul, ni al monte para eternizarme camuflado entre los árboles. Si queréis hacer algo por mi, algo realmente importante, podéis subirlas a un tren. Sí, por favor, a un tren. Sin destino, no importa el lugar. Podéis imprimir esta nota y pegarla al recipiente. Así, cuando alguien las encuentre sabrá que hacer con ellas…

Los momentos más felices de mi vana y estéril vida, han comenzado con un trayecto de tren. No quiero que lleven mis cenizas hasta tu altar. En vida ya nos dimos todo cuánto nos podíamos dar. Estuvo realmente bien, y créeme que siempre quise compartir todo contigo, excepto el final. Comprende que la muerte es otra cosa. La muerte es personal e intransferible. Y es cierto que tiene un precio, una deuda que nadie más debe pagar. Siempre he costeado mis vicios y este será uno más.

No te asustes, no os asustéis. Hace tiempo que no pertenezco a este mundo y ya es hora de regresar. No será hoy, ni mañana. Ni un día gris, ni de cielos anaranjados con matices tornasolados. Será un día que esté saltando de alegría. Exultante. Quiero irme en paz, recordando aquellos días pasados, junto a ti, a tu lado. Nuestros paseos. Tus labios. Tus manos. Lo demás es otro cantar. Cuando todo sea nada, volverá la calma. Crecerán la hierba y los juncos junto al río, el viento arrastrará las nubes con mi recuerdo. Y yo te estaré observando, como siempre, velando tu sueño. Y lloverá, y algunas personas me llorarán aprovechando una repentina tormenta. Y brotará la vida en tu vida, y te estaré observando, serena y feliz de haberte amado hasta el mismo día de mi muerte. No estés triste corazón, al final siempre sale el sol.

Esta nota fue hallada en un vagón del West Highlan Line tren, entre los puertos de Mallaig y Oban en las tierras altas de Escocia. La última información a la que este diario ha podido tener acceso, apunta a que la nota y su recipiente viajan a sus anchas en un Cadillac blanco, encontrándose en este momento en algún punto de la ruta 66. Son ya diferentes estados los que se han hecho eco de la noticia. La población enardecida y subyugada por semejante historia, permanecen atentos, a la espera de encontrar la nota viajera, y seguir ofreciendo curso a su petición para que pueda dar la vuelta completa al mundo y volver a empezar.

©evamalasaña 2015

 

5.00 Promedio (96% Puntuación) - 2 Votos
Tu Cuerpo y la Era de los versos

Tu Cuerpo y la Era de los versos

5.00 Promedio (98% Puntuación) - 5 Votos

Ojalá nunca cese la luz de tu cuerpo
que inunda esta página de versos.
Y que asista en mi auxilio esa luz
para que estalle la palabra virtuosa.
Esperaré con la paciencia del verbo
a que traiga la atrocidad de la alegría
con la soberana belleza de las tardes
a mis manos, otrora pájaros muertos.
En una franja de noche con luna impura,
derribado a besos certeros y sin agonía
sepulto rayos entre cascotes de penas.
Y comparezco entre la tibieza de tus piernas,
bajo la sábana impía que se avergüenza de pura
cuando te colmo la piel, y tu luz irradia poemas.

5.00 Promedio (98% Puntuación) - 5 Votos
El disfraz de Lucho

El disfraz de Lucho

3.67 Promedio (74% Puntuación) - 15 Votos

Me llamo Luis pero me dicen Lucho. Ahora mismo me encuentro en uno de mis lugares favoritos: El campanario de la iglesia que está ubicada en uno de los extremos de la plaza principal de la ciudad, cuyo nombre lo desconozco.

Desde el campanario puedo ver todo lo que pasa en los edificios, casas, tiendas y negocios aledaños a la plaza. Por eso es que es uno de mis lugares favoritos. Es un lugar muy fresco, protegido de los rayos del sol y solitario.

Desde mi atalaya, veo a aquella mujer devota, disfrazada como una bailarina de can-can. ¿Quizás para sentir el pecado en su piel?

Veo a esa otra chica que ejerce la profesión más vieja del mundo de manera muy discreta. La veo a través de la ventana de su apartamento enfrente de la iglesia. Se está disfrazando como una mujer recatada ¿Quizás para dejar de sentir el pecado dentro de sí?

He visto al ladrón disfrazado de policía y al policía disfrazado de ladrón… aunque en este caso no veo mucho la diferencia: He visto al policía hablando con el ladrón de una manera demasiado cordial, lo cual me ha hecho sospechar que tienen algún negocio común entre ambos.

Aquella familia de blancos, unos amarillentos y otros más rosados; se han pintado su piel de negro. Se ven de lo más graciosos entre la multitud. Y hay negros que se han pintado la piel de blanco. Y árabes disfrazados de chinos y chinos disfrazados de árabes.

Mi madre contaba que el carnaval es como ver el mundo al revés, trastocado… y tiene razón aunque ese revés no sea del todo cierto.

He hecho el ejercicio de imaginarme que disfraz pudiera usar yo. ¿De ratón? ¿De perro? De perro pudiera ser, tengo una referencia cercana en Simba, el perro de la casa en donde vivo. Pero debajo de ese disfraz, seguiría siendo yo mismo.

En lo que va del día he visto a la gente en la calle, con disfraces nuevos. Los disfraces cotidianos hoy se han quedado en los closets. Las serpentinas, el confeti y la música inundan las calles de la ciudad.

Gente disfrazada bebiendo líquidos de diferentes colores, algunos deben ser muy fuertes, porque veo como arrugan sus rostros cuando los beben. Otros fuman y se largan a reír. Otros se empolvan la nariz. Otros se inyectan algo en las venas.

Es hora de estirarme y lamer mi cuerpo para asearlo. La gente es extraña, pero en su mayoría son buenos gatos. El carnaval avanza con sus disfraces y alegría. El carnaval, mucho de apariencia y poco de verdad… como cualquier día de la vida.

3.67 Promedio (74% Puntuación) - 15 Votos
Ese deseo de lucidez

Ese deseo de lucidez

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Esa esperanza que convocan las palabras
sabiéndote destino infalible y luminoso
Esa necesidad innegable de ebriedad en tu alegría
y de tu renuncia a la desilusión amarga.
Ese deseo de lucidez en la desolación
para que el desamparo sobreviva a los escombros
cogido de tu talle y mirándote a los ojos.
Esa tu inteligencia inmemorial recogida en la calle
filosofía callejera que mitificó la libertad
engendró sueños y provocó que maduraran los versos.
Esa comunión con el ayer y sus paraísos perdidos
que blindó al corazón contra los desalientos
que traen el descompromiso y la cultura de las apariencias
Esa razón agreste y sin cortapisas
de sembrar horizontes no virtuales acunando a la luna,
tangibles como la dulce agonía de tu ausencia.
La dolorosa razón de creer en la mortalidad
y la negación inamovible de renunciar a ser carga,
a no ampararse en los insondables abismos del mito
o en el cinismo del capital hipotético como patética hipoteca del futuro
y sus complicados trabalenguas de desánimo
asegurando que seremos más felices en el consumismo…que haciendo el amor
y abordar este periplo con más precaución que con entusiasmo
es invocación que ofende al instinto y provoca marasmo a la razón
torpe entuerto de rendir culto al último círculo de los infiernos.

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
La Luz

La Luz

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

“La luz es sólo, la sombra de Dios”
Albert Einstein.

Es la alegría de los hombres iluminados,
que viven cantando la gracia de ésta, hasta la muerte.
Es el preludio de la sombra.
Es la huella del lucero y el cometa,
un destello que ilumina la sombra de mis cejas
y se posa cuando te pienso, sin dolencias, como “estrella que no cesa”.
Tributo para el fuego en esta página hoguera
que pesa menos que mi ego y arde más que la madera.
La luz es el verso que no he escrito
Una patria, donde ondea sobre las sombras la libertad con su bandera
un remanso, cuando habito el valle prodigioso de tu vientre y tus caderas
colgado de una nube con lluvia generosa saludando primaveras.
Una convocatoria clara sin prebendas pardas
acopio luminoso de palabras, para que el verso prenda y arda.
Un paisaje con cielo lleno de guirnaldas,
tú y la luna en mi ventana; sin pudor y sin faldas.
La luz es un pájaro de alas blancas.
Cómplice altiva, provincia de las palabras,
testigo de edades memorables y caricias descarnadas,
refugio de soledades insondables
y memoria de noches con madrugadas desveladas.
Pobladora del vacío, las dudas y las entrañas.
La luz es el sístole y el diástole de una partitura
que sacude como sismo y le pone a mi cabeza calentura,
preludio ineludible de la palabra quemadura, palabra… que madura.
Un boquete tierno, que un rayo abrió en el campo raso de mi cuaderno.
Un parto luminoso del cielo, que aclara lo ceniciento del suelo con alas de pájaros sueltos.
Palabra libre, que rasga el velo del pensamiento.
Asueto de un Dios, dueño de la claridad que con humildad esparce y descombra,
de la que tú; luz, insolente te ufanas
sin saber que eres sólo, un dejo de su sombra.

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
A %d blogueros les gusta esto: