Me estoy quedando solo
terriblemente solo,
solitario;
como gritando,
gritando por el callejón del sueño,
gritando solitario,
gritando de nostalgia, como nadie puede oír;
pero tú oyes claro y alto,
con altos ecos;
como si fuera para ti que grito

Hablo a mí mismo cuando escribo,
vocifero y grito a mí mismo,
entonces a mí mismo
grito y vocifero:
gritando una plegaria,
vociferando ruidos,
sin saber la manera de decir
que el mundo apenas vive todavía;
sólo tal vez
para gritar y vociferar.

Hugo Hernán Viteri Pazmiño

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