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Leyendo tu libro me ha inspirado este intento,
te comparto el sino que no es mío, es vuestro.
Bien sabes que la rima me domina sin gobierno
me taladra los sentidos y colma los cuadernos.
Es un breve pero sentido homenaje a tus versos,
que transitan y visten la vida de senderos tersos.
No quiero perderme, sin decir que ¡son inmensos!
llenos de luz, farola en lo escueto, vida en lo yermo,
aliento en lo muerto, en fin, ¡grandes!, ¡¡intensos!!
raudales de salud para los sentidos enfermos,
palabras-vida, que pueblan este mundo desierto
de esperanza sabia, utopía que no ha muerto,
lluvia que reverdece los suelos con su aguacero,
peldaño a la paz interior, canto de amor y asidero,
podría decir sin temor a quedarme corto, que son vuelo
trabajo paciente cultivado a fuego lento, soplos de cielo
imágenes del alma que cultiva lo bello de la vida con apego,
monumentos al amor, al esfuerzo, al sosiego, ¡a lo pleno!
parajes de plenitud, esencia y querencia por lo bello.
La metáfora es paciencia y reflejo que se acusa fuerte
no podría menos que ocupar tu páginas-ventanas al arte.
¡Que hermoso! que escogiste la poesía para expresarte
¡dichosos todos lo que tenemos el placer de leerte!
Y saber que la belleza se resguarda en tus parajes,
compartiendo la vivencia de quien sabe valorar ese bagaje.
Un “te quiero” es cliché que coronaría estas letras sin ambajes
Y acusaría de precipitado lo que no supo ser sublime,
mejor prefiero decir que sigas por la senda que redimes
con tus semillas, con tus letras-huellas, que ennoblecen el lenguaje.
No alcanza la intención pero queda memoria para recordarte
que gracias a seres de luz, como tú, la vida crece en cualquier parte.
¡Gracias Julie! tu verso patentiza los sueños y despierta con ellos.
¡España toda! se crece cuando sus hijos engrandecen su suelo.
Me subo a tus alas, navego tu barca y pervivo en tu empeño,
tus letras enhebran la libertad, la luz, lo sútil, el amor y lo bello.
Abrevo de tus letras-venero, y abro un cauce para llenar mi cuenco,
que regresa refrescado de tu brisa fresca, de tu lluvia, de tu aliento.
Va con este intento parco, un abrazo cálido, eterno, sin par ni remedos…
Un abrazo hondo, de esos que nacen en las raíces, transitan la sangre
y se instalan en los huesos…
Y la espera, por más de tus tozudos y admirados versos!…