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( I )
Un desasosiego que me araña
galopa sin freno por mis venas,
desaforado en insolente faena
va vulnerando mis entrañas.
En fiebre esperando la mañana
ardo como leña seca y brava,
desconsuelo infértil que socava
los latidos que palpitan en tu cama
y nos dejan un revuelo de alarmas
en el corazón que arde con su lava.
( II )
Mustios como veneno inocente
los sueños languidecen en tu cama,
van mis pasos trastocados y sin calma
evadiendo el coletazo de la muerte.
Se amotinan los deseos de tenerte.
Y yo espeso con lastres en el alma
no concibo los versos sin su flama
ni al amor que despierta sin saberte.
Qué agonía vendrá con esta suerte
si malvivo la vida cuando faltas.
(III)
Se acuna la luna en los cristales
pasa el viento azotando las ventanas
los pasos se aceleran con las ganas
de saberte esperando en mis portales.
Soliloquio en mi pecho, de cardenales
que palpitan por la vida sin mañana,
van dolientes los cardos por las ramas
convocantes de la vida en los umbrales,
conjurando las sombras fantasmales
y despejando el sendero hasta tu cama.
(IV)
Clandestinas con deseos inconfesables,
van mis ansías desplegadas con tus alas,
vamos juntos escribiendo en los retales
y en los pliegues de una historia sin escala.
Nuestras pieles se renuevan en su savia.
Y te requiero siempre viva cual bengala
que alumbra al amor y escribe con el alba
porque sabe que mi pecho te reclama;
donde los sueños inéditos se inflaman
en los versos que arden con tu llama.