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Añoro tu cuerpo anhelando el mío.
Me pesa esta soledad de vivir
a tu lado pero sin ti.
Quiero rebelarme, gritarte fuerte,
pero mi voz no suena,
se pierde en el vacío
y temo que nunca
podrá llegar a tus oídos.

Si yo no fuera muda y tu sordo
tal vez, te diría lo mucho que aún te amo,
y tú todavía serías capaz de responderme:
“yo también te quiero, vida mía”.

Esta noche solo quiero dejarme querer
enredarme en tus brazos y perderme,
fundirme en el calor de tu cuerpo
y dejar el tiempo caer en el olvido.

¡Pero hay tanto helor esta noche en tu abrazo!
Porque me hielo por dentro busco tu calor,
pero sólo encuentro más frío entre tus brazos.

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