El Tsundokun es un concepto japonés que describe la sensación de tener libros apilados por el placer de verlos.

Disfrutar husmeando en bibliotecas y librerías tiene un riesgo que, para los amantes de los libros, es un auténtico placer: terminar acumulando libros apilados o en las estanterías por encima de nuestras posibilidades. Este acopio de tomos tiene un nombre concreto en japonés: tsundoku . Un término que ya se ha comenzado a utilizar en los cinco continentes.

El tsundoku se puede traducir popularmente como “bibliomanía”. Este concepto describe la sensación de tener un hogar con libros apilados por el simple placer de verlos. La palabra viene de los términos de la jerga popular japonesa tsunde-oku, que quiere decir apilar cosas para luego marcharse, y dokusho, que significa leer libros.

A primera vista, puede parecer que el tsundoku lo ‘practican’ personas sombrías que acuden a las librerías con ese afán de seguir alimentando la pila. Sin embargo, es más que probable que todos los amantes de la lectura dispongan de ejemplares en sus bibliotecas que no han terminado de leer, ya sea porque no les convence el argumento, porque buscan sin éxito esos 15 minutos que permita darles una oportunidad, o bien porque esperan a que llegue ese momento de relax que permita devorarlos.

Y es que, para muchos, estar rodeados de libros aporta una sensación reconfortante y la tranquilidad de tener más conocimientos y entretenimientos a mano.

El día a día y las rutinas ajetreadas pueden ser algunos de los motivos que llevan a esta situación y no por eso faltan a sus costumbres de adquirir por placer. Para todos aquellos que disfrutan husmeando en librerías y bibliotecas y terminan comprando nuevos volúmenes, existen varios métodos de orden. Algunos a favor del tsundoku y otros en contra.

Quisiera presentarme, mi nombre es María Teresa Mateo, nací en Sabadell provincia de Barcelona allá por octubre de 1960, por lo tanto soy de signo Libra, dicen que el símbolo del equilibrio, dejémoslo ahí. Soy catalana hija de andaluces, de Córdoba concretamente. Nunca destaqué en ningún deporte, ni fui brillante en mis estudios, aunque en mi defensa debo decir, que creo ser la única criatura en el mundo, que hace pellas en clase para irse a leer a la biblioteca. Acabé mis estudios sin pena ni gloria, empecé a trabajar en el negocio familiar y nunca dejé de leer, ni un solo día, la lectura fue (y sigue siendo) mi pasión, hasta que empecé a escribir; Y empecé por casualidad, todo el mundo me incitaba a la locura, yo creí estar más cuerda que ellos, hasta que ganaron la batalla. Aparte de escribir y leer, hago otras cosas: Tengo un negocio de perfumería y estética, estoy casada, y tengo dos hijos.
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