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1909: Selma Ottilia Lovisa Lagerlöff

Tuvieron que pasar 8 ediciones del premio para que, por fin, una mujer fuera reconocida como una de las plumas más importantes de la época. Nació en Suecia y se decidió por la docencia como profesión.

Dicen que era muy tímida, pero con una personalidad noble que la hacía poder establecer relaciones sin muchas complicaciones. En 1885 comenzó a trabajar en Landskrona, una pequeña ciudad costera sueca ubicada al oeste del país.

Allí comenzó a escribir artículos y poemas para periódicos locales. Estos artículos llegaron a manos de una de las feministas más importantes de la época, Sophie Adlersparre, quien la invitó para que se conocieran. Después se convertirían en grandes amigas y Adlersparre fue una de sus primeras grandes maestras de literatura.

Entre sus grandes obras se encuentra El maravilloso viaje de Nils Holgersson, una historia que cuenta la vida de un niño de 14 años llamado Nils, quien es hechizado por un hada.

Su obra “está profundamente arraigada en cuentos populares, leyendas e historias de su distrito natal en el condado de Värmland, Suecia. Su primera novela, La saga de Gösta Berling, se separó del realismo y el naturalismo prevalecientes en ese momento y se caracteriza por una vívida imaginación. Aun así, sus obras proporcionan representaciones realistas de las circunstancias, ideas y vidas sociales de las personas durante el renacimiento religioso del siglo XIX. Selma Lagerlöf escribió en prosa. Sus historias se caracterizan por un poder descriptivo cautivador y su lenguaje por la pureza y la claridad”, se lee en la página oficial de los ganadores del Premio Nobel de Literatura.

Fuente: Revista Diners