Noches de ensueño

Noches de ensueño

5.00 Promedio (94% Puntuación) - 1 voto

Solo recuerdo que era una tarde casi como cualquier otra.-Casi- El ambiente estaba impregnado de un delicioso aroma a gardenias, azahares y rosas. Las mesas que eran pocas, estaban revestidas de un color marfil que a la luz del atardecer, parecían bañadas de oro. Sobre ellas lindos arreglos de flores-Claveles blancos y con una rosa en el centro-.

Cada detalle estaba cuidadosamente planeado, sentía en el pecho ese calor característico de algo parecido a la alegría, algo perdido hacia tantos años.

¡Era todo perfecto! Como una historia de ensueño, digna de un cuento de hadas. El ocaso daba paso a la oscuridad y en el horizonte un lucero asomaba su brillo… Caía la noche.

De pronto se encendieron las farolas, comenzó la música suave y me vi frente a una mesa ricamente adornada con flores y velas.

Las estrellas estaba en lo alto y al fondo con su brillo y esplendor la protagonista de mil noches inundaba todo con su luz de plata. La luna cómplice pareciera que me daba la aprobación para lo que seguía.

En el fondo comenzó a escucharse una de las melodías más hermosas del mundo: “Hasta el final”, con el corazón lleno de júbilo voltee hacia donde estaban ellos, gallardos, guapos y con una sonrisa hermosa. Mis hijos me abrazaron y con ellos los otros tres chicos sonreían de forma que iluminaban el entorno.

-De pronto- me acerque a la mesa y el hombre que estaba al frente dirigió unas palabras hermosas a quienes estábamos reunidos ahí, entrego un bolígrafo a la persona que estaba a mi lado izquierdo y firmo un papel, no vi su cara. Quizás estaba distraída con la forma en que tomaba el bolígrafo, sus manos eran hermosas o con su aroma a cítricos y maderas.

Me entregaron el bolígrafo y al intentar colocar la rúbrica sentí un pánico enorme. ¡Era un acta de matrimonio!

¡No!-Murmure- ¡No puedo casarme contigo! ¡No sé quién eres! ¡Jamás te he visto!

Voltee a mi alrededor todos me miraban con mirada de preocupación, ellos preguntaron ¿porque no? ¡Si tú lo adoras!

Gire sobre mí y al quedar de frente a él, la oscuridad total se había hecho, en medio de la tribulación solo atine a preguntar con la cabeza hacia abajo y lágrimas en los ojos.- ¿Porque? ¿Quién eres tú?

Fue entonces que me envolvió esa fragancia característica que tanto conocía y que hacía que el corazón se acelerara: ¡Soy yo! Y te vas a ir conmigo…. Juro, que jamás había escuchado una voz tan hermosa, envolvente, recia y cálida a la vez. Solo pude responder en el pensamiento: ¡Hasta el fin del mundo!

Levante la vista para visualizar la cara de quien me tenía en sus brazos cuando de pronto sentí un frío que recorría mi espalda…Desperté…

Han pasado más de ocho años desde que me acompaña en el sueño, ocho años que deseo dormir y poder descubrir la faz de mi compañero – Es tan hermoso soñar- juro que hoy solo quiero llegar a dormir y que la mente me juegue otra vez esa partida donde soy por momentos tan feliz.

Hace un año que deje atrás la antigua vida, me he dedicado a reconstruir un poco el maltrecho pasado, alinear las cosas y enderezar un poco, tan solo un poco el destino que deseo construir.

Han sido largos los años dentro de un matrimonio cada vez más pesado que un lastre, que no deja caminar e interrumpe los pasos de quienes me rodean a veces es difícil caminar en medio de una soledad que no se ha elegido.

La noche se antoja cálida, es verano, final de agosto para ser exactos. Sí, estoy cansada y el retorno a casa será largo y tedioso, mi jefe me ha preguntado que como me iré-¡Vaya con el hombre!- como si tuviera mil opciones en un lugar que no conozco.

Se lo digo y se queda observando estupefacto, me hace una seña y me pide que espere. Lo hago mientras, observo las estrellas, en el horizonte se visualiza un hermoso lucero junto a la luna, ¡es tan hermosa!

Al regresar el hombre me dice- Anda al estacionamiento allá pregunta con quien te iras, te ha de llevar un amigo.

Eleve las manos al cielo ¡Hombres! ¡No hacen nada completo!
Después de caminar en la oscuridad sintiendo el viento tibio en la cara y disfrutando del camino lleno de claveles, rosas y limoneros en flor…Un delicioso aroma a azahares llena de armonía la noche: Llego y veo un grupo de hombres en media luna, no distingo a ninguno sus rostros, la oscuridad abraza su figura…

Doy la vuelta cual colegiala indecisa y lanzo la pregunta: perdón que interrumpa, me ha dicho Carlos que uno de ustedes me acercar a mi destino, al hacer la pregunta doy casi la media vuelta y de pronto; como si de un sueño se tratara escucho a mis espaldas una voz conocida por mí, una voz melodiosa, fuerte, que envuelve y pone en alerta todos los sentidos: “Soy yo, Y te vas a ir conmigo”…

El cuerpo se transforma en un volcán a punto de hacer erupción y en el pensamiento solo atino a contestar: “Hasta el fin del mundo”… Al colocarse a mi lado me invade esa sensación de calidez y confianza mientras aspiro ese aroma a cítricos y maderas…

Levanto la mirada con el temor de despertar con el frío en la espalda y por vez primera observo bajo la luz de la luna los ojos más hermosos y complejos que jamás imagine mirar…Y me sumerjo en un océano de verdes tonalidades que despiertan el deseo repentino y esos labios, de apariencia sedosa que dibujan una sonrisa, provocando por vez primera el deseo de besar otros labios después de muchos años…

Sentí por un momento que estaba en una de esas noches que tanto anhelaba, mas no era más un sueño, era algo muy parecido a la realidad, una realidad alterna que me invito a aprender a soñar…Hace tantas noches que las almas se acompañan, que ahora se me antoja casi irreal escuchar esa voz y respirar su aroma.

Casualidad de ensueño o destino,…El tiempo, solo el tiempo lo dirá, ahora que dejamos de ser dos completos extraños en medio de la oscuridad.

Posdata: Sus labios saben a chocolate y canela.

Claudia Santillán Velázquez.

5.00 Promedio (94% Puntuación) - 1 voto
La muñeca.

La muñeca.

5.00 Promedio (94% Puntuación) - 1 voto

Reacomodando el desván en que se han ido acumulando a lo largo del tiempo tiliches y trebejos. Encontré cosas que son prácticamente inútiles (Pues la tecnología ha hecho lo suyo) desde vestimenta de la abuela hasta zapatos pasados de moda, también bisutería que no recordaba que existiera – Mucho menos utilizara-.

Cuadros con personajes que son totalmente desconocidos, lámparas, cajas, fotografías, algunos artículos escolares que mis hermanos debieron olvidar durante las tardes que subían a jugar.
De las paredes color violeta cuelgan paisajes que muestran memorias de tiempos remotos, recuerdos de un pasado inexistente hasta hace un par de horas.

Entre las cajas llenas de cuentos, revistas, libros, adornos, retazos de tela y frascos diversos, me he encontrado con una figura especial, que conozco,

De pronto veo una mirada fija, del color del caramelo. Llegan mil imágenes al pensamiento y siento algo parecido a la alegría envuelta en nostalgia. Un poco maltrecha y con alguna mancha de hollín causada por el tiempo y el abandono encuentro una muñeca.

¡Mi primera muñeca! ¡La compañera de mi infancia y adolescencia!

Tome entre mis manos ese hermoso tesoro, observe cada detalle de su cara. Aún tenía la sonrisa con que solía recibirme cada que regresaba de la escuela. Y entonces, se desbordaron los recuerdos de una niñez llena de juegos y travesuras.

Fue regresar el tiempo, observar desde otra perspectiva la infancia.- ¿Recuerdas aquella ocasión en que hurtamos galletas para alimentar a un perro callejero? ¿El día que nos regañaron por romper la maceta favorita de mi abuela? ¡Cuánto gusto te daba que llegara de la escuela para practicar peinados en tu cabello rojizo! ¡Y aquella ocasión cuando nos fugamos para vivir en un parque cercano! La aventura duró apenas unas horas, pues al llegar la noche estábamos acurrucadas en la cama.
Cuando la abuela partió al cielo, me acompañaste y enjugaste mis lágrimas mientras me observabas con mirada tierna como diciendo- ¡Siempre estará contigo!

¡Qué curioso! hoy se porque las muñecas son las mejores amigas de la infancia. Saben guardar secretos, sonríen y se dejan tomar en brazos. Nos ponen atención y nos consuelan en nuestros errores sin cuestionarnos.

¡Hay tanto que aprender de ellas!
No sé, quizás debemos comenzar por escuchar sin cuestionar, sonreír ante las adversidades, mirar con calidez a nuestros semejantes, ser leales y silenciosos con los secretos que nos confían…algo parecido a mi muñeca.

Claudia Santillán Velázquez.

5.00 Promedio (94% Puntuación) - 1 voto
Colibríes y mariposas.

Colibríes y mariposas.

3.80 Promedio (78% Puntuación) - 5 Votos

Colibríes y mariposas.
En mundo hay cosas que no siempre tienen una explicación, cosas que pasan como un hermoso sueño o realidad.

Sucedió un domingo cualquiera, me desperté como es costumbre, antes de despuntar el alba. En lugar de levantarme como siempre lo hago me puse a reflexionar un sueño que había tenido.

Sonreí al recordar el paisaje soñado, el entorno era suave y cálido- Una mañana de primavera-El aire estaba impregnado del perfume de azahares, a mi alrededor la vista de los alhelíes, heliotropos, petunias, rosas y claveles. La sensación del viento en la cara y el calor del sol eran una caricia suave y tenue, tan nítida y clara que aun después de despertar la podía sentir.

-De pronto, sentí un cosquilleo en el vientre, algo característico desde siempre al sentir que algo ocurrirá y ocurrió. Ante la mirada atónita, revoloteando como pequeños tozos de jade y amatista pequeños colibríes llenaban el horizonte.

Una sensación de euforia inundo mi pecho y la sonrisa apareció en mis labios al escuchar como zumbaban, como si quisieran que siguiera el ritmo de su ir y venir. ¿Sabes? Cuenta la leyenda que estas pequeñas aves son emisarios de los dioses. Que fueron escogidos para llevar y traer buenas nuevas del más allá. Son aves que presagian cosas buenas en la visa- Eso he escuchado.-

Tras de ellos, llegaste tú, con tu sonrisa misteriosa y ese caminar cadencioso que te caracteriza, sin embargo, eras diferente -no como te conozco- Eras más viejo, maduro. Tus ojos se veían cansados, como si tuvieses el alma agotada. Sonreí y extendí mis brazos hacia ti y te mostré el entorno, acaricie tu cabello entrecano y te invite a descansar en el pasto.
Fue entonces que observaste un pequeño colibrí, se posó sobre un ramillete de heliotropos de color azul. Entrecerraste los ojos y suspiraste, un suspiro lleno de nostalgia. Decías que la extrañabas como a nadie, que con ella se había ido una parte de la luz del alba, que te hacía falta a ratos como si del aire se tratara. Aun no sabías cómo pudiste seguir adelante sin el fulgor de su estrella.

Al acariciar tu cara, pequeños ríos se desbordaban entre tus parpados.- Te bese- Me sentía tan pequeña que solo podía decirte ¡Donde ella esté, te ama!- Jamás dejarás de ser su niño, volví a besarte.
El aire cambio, se hizo aún más cálido y el cielo comenzó a llenarse de nubes blancas como el algodón, mil formas espectaculares llenaron el horizonte, alrededor nuestro comenzaron a llegar mariposas monarca de tamaños diferentes. Había cientos de mariposas de color amarillo, miel y ámbar.

Se posaban sobre los heliotropos, los claveles y alhelíes. Dibujaste una sonrisa semejante a la de un niño, la luz se apodero de tu mirada y no podías hablar. Posaste tu mirada en la mía -¡Era tu sonrisa tan divina!- ¡Colibríes y mariposas! Mensajeros de cosas divinas.

Te dije en un susurro antes de besarte: -No preguntemos, ellos siempre sabrán decirnos que están aquí.- Justo en ese momento desperté, con el sabor de tus labios y el aroma de flores impregnado en mi piel.

Me dije que esto no tenía lógica que era un sueño nada más. Pero ya lo decía Amado Nervo.- “Quienes piden lógica a la vida se olvidan de que es un sueño. Los sueños no tienen lógica, esperemos al despertar” o simplemente sonreiremos al ver en nuestro día un colibrí o una mariposa al pasar.

3.80 Promedio (78% Puntuación) - 5 Votos
Historia en blanco y sepia

Historia en blanco y sepia

3.00 Promedio (69% Puntuación) - 2 Votos

 

Dicen que uno vuelve siempre a los lugares en que ha sido feliz. No sé cómo funciona esa teoría ni como volver al pasado.
He vuelto al lugar exacto en que conocí tu mirada. A esa tarde de invierno, el mismo café, diferente viento.
Volví a perderme en tu mirada olivo, escuche entre la multitud tu voz, suave, firme y desee que estuvieras frente a mi nuevamente.
Sin volver a la conciencia tome el bolígrafo de mi bolso, la libreta y comencé a escribir –Me olvide del tiempo- solo deslizaba el bolígrafo por la hoja de seda de la libreta.

Trate de observarme a través de tus ojos. ¿Cómo se ve una mujer de más de cuarenta años? Una mujer cuya figura se dibuja en un pasado con colores blancos y sepia. Con motivos adversos y mil contradicciones.

Plasme sobre el papel líneas que intentaban ser letras, garabatos ilegibles cuando mucho. Tanto que podrían compararse con alguna imagen de antaño. Al levantar la cabeza volví a perderme en tu mirada. –Era como ver tus labios firmes a través de un holograma- Sonreí.

Al volver al papel me sentí fuera de mí, ahora trataba de verme con tus ojos. ¿Acaso vulnerable, pequeña? Tal vez con el enfoque que te da la autoridad de los años, fuerte y de una pieza.
Y me propones que escriba sobre mí, la cosa más difícil jamás sugerida. Parece una locura y sin embargo, heme aquí. Tratando de verme a través de tu mirada, inmersa entre recuerdos y la nada.

Has encontrado el punto frágil -de forma suave sin apenas enterarte- remueves la daga que no había notado que tenía clavada al costado. Me cuesta respirar y el llanto asoma a las ventanas del alma. Ahora puedo visualizar ese capítulo del libro que he venido escribiendo día a día.

Acaricio cada imagen entre lágrimas de júbilo. ¡No soy frágil! ¡Tampoco fuerte! Soy una historia más que contar entre líneas y signos. Letras garabateadas en papel de seda tomando forma al tratar de verlas con la perspectiva de tu mirada serena.
-He vuelto al lugar en donde conocí por fin tu mirada- Ese lugar donde me abrazó el frío mientras preguntabas cosas que creía sin importancia.
Volví a esa tarde, al viento de invierno… Al calor de tus palabras.

3.00 Promedio (69% Puntuación) - 2 Votos
A %d blogueros les gusta esto: