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El presente se desdibuja por el apetito digital
la esperanza empalidece al ritmo del desdén
hace tiempo que la solidaridad se proscribió
y la libertad es un tópico revolucionario
que se conquistó en un territorio remoto… y,
nos la venden mancillada, disfrazada y sintética
como moda auténtica de innegable progreso
más allá; a decir de sus detractores lapidarios
sirve para inspirar a los utópicos y conversos.
Nada que decir de los escritores desafiantes
próceres proscritos defensores de la causa
acicates precisos para el impulso de los sueños
arietes del desvarío en esta vida transida
de oscuras y empedradas calles al infierno.
Empoderadas las castas de la intolerancia
desaparecen de las bibliotecas libros parciales
purgas totales a manifiestos libertarios y voces del verso
blindan su temor; la desesperación sale a la calle
hordas non gratas ofrecen resistencia al poder avieso
la juventud en turno se esconde en su pozo nocturno
aludes mediáticos cercenan el sendero de la luz
y ofrecen a meses sin intereses su invierno como paraíso.
Aturdidos y taciturnos por el impuesto de la amnesia
vamos coludidos con la rutina y sus desperdicios
es necesario un bálsamo que alivie los absurdos
una contención contra el desboque de la prisa
un gesto que revitalice la verdad y sus filiales
una noticia vivificante sin desgarros ni mentiras
el desvarío aquel que con su sino desvela la existencia
y sirve de caricia al más sentido palmo de vida.
Se precisa una convocatoria a la alegría
para que ésta crezca ante lo turbio y lo falso
un diálogo raso que promueva la razón
y repare a fuerza de humildad los desgarros del ego
lo falsario que se esparció con la impostura del caos
la savia que se estanca en las venas sin latido,
es patético el pretexto endémico de la indolencia.
Una voz soterrada se sustrae del exilio
y en impensable rebeldía contra el olvido
su vértigo desamparado de congruencia
escribe un epitafio manso a la cordura.
“Porque siempre diste aliento al futuro,
y tu tozudez volvió sabia la locura”.