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Sevilla es un verso abarrotado de sol
con la historia perforando el cielo.
Un sueño desandado por mi corazón
Y la gracia del azahar del limonero.

Sueño abuelo, los olivos que pueblan tu suelo.

Cantares ingentes en el perchero,
evocan el “Retrato”, de Machado.
Una España devota y con deseos
revolotea entre las faldas del tabla’o.

Un latido palpitó estruendoso
con un vértigo por la Giralda.
Y sacudió mi corazón tu falda
que harto de latir, te lo endoso.

Un cante rodado que cala
en lo más jondo del alma
vaga de espaldas al pasado,
con más arenas en el habla
que piedras en un río enamorado.

Barbecho en el pecho del solitario.
Poetas que dejan huella
con versos que son escuela
para los sabios desamparados.

Una desconocida leyó mi suerte…
Y dijo que Andalucía sería mi novia.
Corazón inerte burlando a la muerte
en los ardientes laureles de tus glorias.

Bécquer y sus golondrinas tozudas
anidaron en mi corazón desolado.
La Cofradía Peregrina de las Dudas
canta saetas a la gloria del pasado.

Un manto de guirnaldas en tus balcones.
Y las guitarras me asaltan en las esquinas
con las coplas vivas de sus canciones
que hablan del fuego de Andalucía…

La mía, la novia que más quería
entre mis cuitas y sus blasones.
con el amor pleno de algarabías
y sus faldas con fiesta de colores.

¡Ay! la música, el amor y el sol…
entre fandangos y bulerías
que pueblan cada rincón
despedazándonos la rutina.
Y sangrándonos la razón.
¡Ay! La vida, el amor, tu dolor…
la muerte con Tres heridas
que llevo en mi corazón.

Versos a granel por los tejados,
y en sus aceras los pasos que perdí.
Un corazón prisionero en su pasado,
Santa Justa ¡Apiádate de mí!

Volverán mis sueños vagabundos
para abundar el Guadalquivir,
vagabundear ha sido mi rumbo,
con un corazón repleto de vivir.

Y un morral de versos impuros,
precoces, entre voces y nostalgias
que van bebiéndose el mundo,
recogidas sin dolo y de tu gracia.

Embrujo para las penas
Cartujos a la vanguardia
Orujo pa’ la bohemia…
Y Olé! que canto con tu guitarra.

Arca de la Alianza
Torre de oro
Azahares de amor por ti.

Amalgama non sancta
Corazón moro
Archivos con pedigrí.

“…La sangre de los toros
y al humo de los altares”
Fjiesta en verano febril…

La muerte se viste de oro,
ojalá la esquiven mis andares
Y, ¡qué no me roben abril!

Machado en la retaguardia,
luto que siempre lloro.
Versos que ayer perdí.

Pluma prisionera
Hidalgos con polisemia
Cervantes antes de sí.

Triana y la Macarena
rezan en tu verbena
que siempre canta por ti.

Versos que paren versos…
Sabina, ¡Oh! padre nuestro,
mi mar, tu Guadalquivir.

Sevilla de un cuento retro,
las glorias tienen tu centro.
Dios ha vivido aquí…

Preso en tu luna de plata; Málaga
está un soldadito de lata,
Bebiendo una caña, un orujo, un anís…

Y yo, pata de Perro andaluz,
me voy a Huelva, a por su luz,
ojalá vuelva mi corazón a latir.

Jaén tiene las venas rotas
entre partidas de aceituneros.
Y un ruiseñor da la nota
por todos los que se fueron.

Quedaron los que morían por él.
En tanto, entre olivares palpita
un ruiseñor con la frente marchita,
y el hijo pródigo quiere volver.

Córdoba, te vi y me fui; sin quita,
palpitando entre olivares en riego.
Y mi canto errante abre fuego
rezando por tus bardos en la ermita.

Tu mezquita me habla del pasado.
Y sigo los pasos que perdí
con un corazón enamorado
de tus ojos. Y unos versos por ti.

Preso de tu falda gitana; Granada
está Federico en la Alhambra
curándose las heridas con ají.

Y tu cielo; Cádiz, sueño andaluz,
mi anhelo. Musa a cara o cruz…
Andalucía, mi corazón late pleno de ti.