PUREZA

PUREZA

4.00 Promedio (84% Puntuación) - 1 voto

AHORA QUE EL MUNDO DESAPARECE,

EL MISMO CIELO PACIENTE,

ESCULPE  MILES DE SUEÑOS PARA AFRONTARLOS,

AL RITMO ROCKERO DE  INSPIRADOS VERSOS REBELDES

 

SÁCALE  LA LENGUA Y LA SABIDURIA A LA FILOSOFÍA,

QUE TE GOBIERNA LOS DESIGNIOS Y LA VOLUNTAD,

EL NERVIO POÉTICO ES EL ALIMENTO Y EL OXIGENO,

PARA MOLDEAR A LAS CREACIONES QUE TE FORTALECEN

 

¡- ERES EL MONSTRUO QUE SE DEVORA,

EN CADA AMANECER, PARA RENACER MEJOR-!

 

¡- ERES LO QUE QUIERAS SER,

LA MUJER SOÑADA O LA MUSA PREDILECTA,

O LA CANCIÓN QUE COMPONE ESTE LOCO POETA-!

 

“LA LUZ QUE CRISTALIZA EN EL AGUA,

DONDE TE BAÑASTE POR PRIMERA VEZ,

Y QUE SIGUES BUSCANDO EN OTRO ROSTRO,

PARA VOLVERTE A ILUMINAR DE SENSIBILIDAD Y DE PAZ” .

4.00 Promedio (84% Puntuación) - 1 voto
El amor de mi vida.

El amor de mi vida.

4.50 Promedio (89% Puntuación) - 2 Votos

Eran cerca de las doce de aquel soleado día, alrededor de ella una multitud, sin embargo, Ella estaba completamente sola, en sus manos portaba un rosario con aroma a rosas. Mientras el féretro bajaba a su destino final, a su mente venían mil recuerdos e imágenes. Era tan claro aquel momento de su primer encuentro, recordaba perfectamente el timbre de su voz aunque no el color de sus ojos, que ironía de la vida y pensar que amaba tanto esos ojos, en los que se vio reflejada tantas noches y tantas alboradas, eran los ojos con ese brillo especial los que le robaron el alma.

No, no todo fue inmediato, pasaron varios meses antes de que se encontraran. no noto el paso del tiempo hasta que la casualidad les hizo coincidir de nuevo, de pronto un mensaje, a este le siguió otro y otro, a ese una llamada telefónica seguida do otras tantas que se volvieron charlas interminables hasta terminar en un café. Descubrieron tantas similitudes entre ellos, cuanto de ella misma veía reflejado en su actitud, ansiaba aprender de él, cada tarde tanto como pudiera, su afición por los aviones ,el cine, sus películas favoritas, la música, el fútbol americano .- brutalidad en toda la extensión de la palabra.- la música rock que ella no comprendía y sin embargo le comenzaba a encantar, amaba tanto salir de la rutina que de la nada, proponía una salida a la montaña para descansar.
Recordaba como si el tiempo no hubiese pasado. Todo fue tan sencillo, el comenzar a amar el movimiento de sus manos, su forma suave de tratarle, El timbre áspero de su voz, todas sus locuras. era eterno esperar esas tardes furtivas donde se refugiaban lejos del ruido y del mundo, ser solo para ellos mismos, para amarse y entregarse completos,.- cuanto le llego a amar.
Ese amor que prometen los poetas y dicen las abuelas, los de los cuentos de hadas con troles y lunas llenas, con peleas de almohadas y apasionadas reconciliaciones, un amor sin igual sin ataduras ni barreras, desaprobados por muchos y una locura para otros, pero, al fin era su amor y solo de ellos.
¡Fue tanto lo que le entrego!, la hizo parte de su vida, eran dos vagabundos que buscaban algo sin saber lo que querían encontrar, ante todos eran los mejores amigos del mundo de esos que se entendían con miradas y gestos, que compartían su gusto por los atardeceres y las noches al aire libre observando las estrellas, se contaban los problemas que tenían y reían todo el tiempo imaginando mil historias juntos.
Venia e su mente los momentos difíciles que había pasado al lado del hombre que a punto estuvo de destrozarla con sus actitudes y como, a su llegada todo cambio en su panorama. Como le infundía el valor para enfrentarse cara a cara, con cuanta sabiduría la guio para sacarla del infierno en que vivía.
Poco a poco, sin tocarla siquiera la fue haciendo suya, como pensaba en el a cada momento del día, todo llegaba a recordárselo. El cielo azul, los atardeceres de otoño, la llovizna fresca y su propia soledad en las noches largas de ausencia.

Definitivamente la vida le había retribuido con creces tanto dolor de antaño, le enseño a ver la vida con mil matices y contemplar lo bello de los paisajes, que no estaba sola que era para él, la parte más hermosa de su historia.
La que no se cuenta, esa que se lleva tatuada a sangre y fuego a prueba de cualquier vendaval, ella , era la parte más tierna de su historia, su amiga, su refugio tras las tormentas, esa parte que no se dice y menos se toca.
¿Cuantas veces le recordó que era su abril en pleno noviembre?
Y, a pesar del tiempo y la distancia siempre volvía a ella, a la tibieza de sus brazos, no importaba nada más que amarla.
Si definitivamente, el, le mostro que la vida era bella.
Con esa mirada tierna de niño desvalido y sus mil travesuras, aun recordaba nítidamente esa tarde cuando la cito en aquel café y como lo espero por horas sin que llegara, más triste que molesta regreso a su casa y al llegar encontró el más hermoso ramo de claveles que hubiese visto en su vida y junto a este, mil sonrisas esperando su llegada y el, tras de todos esperándole con los brazos abiertos. ¡Fue su primer festejo de cumpleaños! Y a este le siguieron muchos más junto a san valentines y tardes furtivas.
Le dio el brillo a su mirada y la sonrisa a sus labios, junto a él era sensual y atrevida se volvía ninfa de los bosques, por él, escribió mil poemas y quiso tocar de nuevo las estrellas, se sentía única e infinita y todos notaban que de un tiempo a la fecha, ya no le temía a soñar, las alturas no le aterraban más.
Con el aprendió a ser libre y a vivir sin ataduras, nada importaba vivir separados si compartían parte de su historia, si eran una sola vida llena de momentos hermosos.
No pudo estar con él durante sus momentos difíciles, ni curar sus enfermedades. Eso era cierto, pero, jamás fue impedimento para ser su bálsamo confortador, para entregarle sus caricias y sus amaneceres.
Fue su amiga y confidente, La que se entrega sin condiciones ni exigencias, ella sabía que al final la vida le había entregado un tesoro invaluable entre sus brazos. La alegría ante tantos fracasos.
Ahora estaba ahí, sola recordando cada momento junto a el, agradeciendo a la vida el haber encontrado en él lo que no sabía que necesitaba.
Una sonrisa se dibujó entonces en sus labios entre tanta lagrima derramada y supo entonces que había encontrado el amor en esta vida.
Y, mientras el féretro era cubierto con la tierra del camposanto, Él pensó en su sonrisa, el brillo sus ojos cuando le veía, sus labios, en cada beso que le prodigaban, en su cabello esparcido tras hacer el amor en su almohada, su aroma a claveles que tanto le gustaba. Y ahí entre el cielo azul y la tierra húmeda, deposito un clavel blanco mientras en silencio y mirando hacia el cielo le decía: espérame cariño, amor de mi vida, que pronto estaré contigo.

Claudia Santillán Velázquez.

4.50 Promedio (89% Puntuación) - 2 Votos
MAGGIE

MAGGIE

4.00 Promedio (81% Puntuación) - 5 Votos

MAGGIE
Desperté desnuda, cubierta por la sábana. Mi piel es fiel testimonio de haber sido besada toda la noche. Mi cuerpo exhala un aroma desconocido, mezcla de pachuli y hierbabuena. Mis cabellos ensortijados están impregnados con humo de cigarrillo y la muñeca derecha exhibe un pequeño rasguño. Con la cabeza adolorida miro la habitación, tratando de encontrar a alguien.
Debajo de la almohada, asoma una rosa roja. Mi ropa yace doblada y ordenada sobre el sillón de la esquina, debajo de la ventana que da a la plaza de Armas.
Me incorporo y busco en el baño. Procuro hallar una explicación, un nombre, un recuerdo. Está limpio y aparentemente alguien se duchó. Una toalla húmeda cuelga en el perchero y la cortina está mojada. El espejo muestra mis ojos verdes enrojecidos y adornados por esplendidas ojeras. Son signos inequívocos de haber estado de juerga. ¿Con quién, en dónde, qué sucedió? Solo encuentro el tacho de basura con las toallitas faciales que usé antes de salir del hotel y envolturas vacías de barras de granola.
Me siento en el inodoro y orino. El mundo me da vueltas y al momento de limpiarme un ligero ardor en la vagina me estremece. La examino con ayuda de un espejo de mano y luce inflamada. No recuerdo nada. Tengo agujereada la memoria de mis últimas horas. Me ducho imaginando lo que pudo haber ocurrido.
Bajo a desayunar no sin antes mirar el reloj de pared que marca las diez de la mañana. Ordeno café cargado y una botella con agua mineral para tomar un analgésico. Al momento de sacar el dinero para pagar la cuenta, aparece una nota escrita a mano. Al mediodía estoy citada en las gradas de la catedral para encontrarme con un hombre que llevará puesta una casaca roja. Sorprendida por el hallazgo, intento nuevamente recordar y no lo consigo.
Presa del nerviosismo llego a la hora establecida. Me sobrepongo a la angustia e incertidumbre de una cita inexplicable y compruebo, una vez más, que la plaza de Armas del Cusco siempre está llena de gente local, turistas extranjeros, comerciantes curiosos. Tomo asiento en una de las gradas y contemplo el cielo azul y despejado. A lo lejos escucho mi nombre:
─ ¡Maggie!
Giro en varias direcciones y lo descubro. Sentado en una de las bancas de la plaza, un hombre con casaca roja me saluda con la mano. Me levanto lentamente para no perder el equilibrio. Aún la cabeza me da vueltas y me aproximo hacia él. Sin cambiar de posición me invita a su lado. Lo miro extrañada, analizo sus ojos azules y un desconcertante olor me envuelve. No identifico al sujeto pero resulta tan conocido y cercano que me inspira seguridad y confianza. Continúa mirándome con ternura y su sonrisa amplia y despreocupada sosiega mi temor. Me acomodo junto a él. Parece que su casaca roja se funde con mi chompa de lana de alpaca. Saca la cajetilla de cigarrillos y me ofrece uno. Lo acepto temblorosa y los malestares con los que desperté desaparecen. Me lo quita de los dedos y lo enciende. Da una amplia bocanada que anida en mis cabellos rubios de estudiante de antropología de Kansas, llegada al Perú a recopilar material de investigación para su tesis. Me vuelve a mirar con esos ojos azul profundo y me lo devuelve.
Enciende el suyo, me toma de la mano y nos vamos caminando sin decir una palabra, entendiéndonos con el pensamiento. Recorremos las calles empedradas de los recuerdos que no tardarán en llegar. Alzo la mirada hacia el cielo y no me importa…
Solo quiero sentir la magia de esta tierra ancestral y maravillosa y dejarme llevar por uno de sus hijos. Olvidé una noche en mi vida y me perdí en los caminos de su aventura; hoy sabré encontrar la ruta de regreso hacia la rosa que dejé bajo la almohada, la que perfumaba la habitación con el misterio de su presencia y que a gritos silenciosos me decía lo que había vivido…

4.00 Promedio (81% Puntuación) - 5 Votos
CAMBIO DE GUARDIA

CAMBIO DE GUARDIA

4.94 Promedio (98% Puntuación) - 17 Votos

Al estar en primera línea, y si mis cálculos no fallan, debo de haber matado cerca de diez mil; entre hombres, mujeres y niños. Me dieron una ametralladora de treinta y cinco milímetros. Las balas literalmente los cortan en dos.

Ayer, en una de esas embestidas épicas, una explosión de granada se llevó todo el lado izquierdo del torso de una de esas cosas. Cuando su cuerpo colapsó, rompiéndole la columna, esa abominación continuó avanzando. Arrastrándose en los brazos.

A pesar de estar ya acostumbrado, aun no deja de asombrarme cada cosa que me a tocado ver. Siguen viniendo hacia ti hasta que aplastas su cabeza.

Hoy nos cambiarán. Otros vendrán de atrás para mantener la marea a raya. Hoy toca relevo.

Están podridos por dentro y por fuera. Hace diez meses, eran solo páginas de literatura de tercera clase.

Entonces llego la epidemia. Una epidemia que no distinguió de raza, credo, tendencia política o condición social. Un virus que incluso en algunos casos, a sacado a nuestros muertos de sus nichos. Los llaman engendros, podridos, muertos vivos.

Aquí están! Escucho a los hombres del cambio de turno gritando. Parecen celebrar. No se que podrían celebrar, estar un mes eliminando carroña no es motivo de fiesta.

El fétido olor de la llanura frente a la barrera de la ametralladora, que nos protege de sus avances, es el de millones de cadáveres que se convierten en mierda.

Pero basta de tener esa imagen en mi mente. Al amanecer me iré a casa. Pronto veré a la patrulla que viene a reemplazarnos a todos. Ahora el cielo se está despejando. A menos de veinte metros empiezo a distinguir una pierna temblorosa.

Es un ser gris y la sangre que sale de él parece pus.

Veo figuras que se acercan al pie de la colina. Me parece verlos tambalearse.

Ellos llevan puestos uniformes nuevos … una idea absurda invade mi mente.

Ciertamente estoy cansado …

4.94 Promedio (98% Puntuación) - 17 Votos
SOLO TÚ

SOLO TÚ

4.00 Promedio (84% Puntuación) - 1 voto

Tu pecho, mi refugio

Tus labios, mi casa.

Tu risa, mi salvavidas.

Sólo TÚ

Tus brazos, mi templo.

Tus ojos, mi espejo.

Tus piernas, mi camino.

Sólo TÚ

 

4.00 Promedio (84% Puntuación) - 1 voto
A %d blogueros les gusta esto: