El poeta estúpido

El poeta estúpido

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Él solo escribe para llamar la atención. Su objetivo no es ser considerado como uno de los poetas más destacados del país. Utiliza su oficio como un modo de sex appeal, ya que frecuenta los mejores bares para seducir a las chicas, pero ellas ni bola le dan. Él, todo terco, insiste en que le hablen o que se dejen seducir. Llega a un punto donde él se pone agresivo y pesado, pero como moneda de cambio, recibe unas buenas bofetadas. Saliendo decepcionado, ebrio y molesto, pasa por la calle Quilca para recitar ante aficionados al arte y la vida bohemia. Al recitar, uno de los aficionados lo pifia, causando que el poeta estúpido utilice su violencia como arma de defensa. Sin embargo, entre patadas, golpes e insultos, lo dejan tirado mientras, bañado de sangre, agoniza y llora.

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De soles, lunas, amaneceres y crepúsculo

De soles, lunas, amaneceres y crepúsculo

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Amé como muchos y lloré como tantos
las espinas clavadas en la carne.
Recé a los vientos y a las tempestades
una calma pasajera,
un buen puerto con un piano,
un oasis perfecto…

Pero como en cualquier desierto
la arena quema y desgarra,
la sal escuece las heridas,
y el alma se curte en cicatrices.

No lamento mi destino
de gato sobre el tejado,
no huyo bajo la lluvia
las canciones de lamentos.

Que soy ya viejo
poeta desdentado,
gris por no decir negro,
de raídas telas viejas
y botas desvencijadas
por piedras repetidas.

El camino torcido
que elegí caminando,
no fue tan malo
ahora ya que desde el final lo miro.
Con esta mirada ya aprendida
del que miró siempre sin querer ver.

Y ¿Qué es la vida de un pasajero,
en este tren de lo infinito?
¿Acaso importa tanto un destino?
De reyes y reinas con su orgullo vencido,
vagabundos y damas valientes con su piel ya ajada,
éste vagón va lleno
y este poeta lo escribe
con palabras gastadas y escritas.

Y nada es nuevo y nada es viejo,
lo decente puede ser indecente,
y lo digno, como puede lo digno nadar en el barro…
Y el orgullo, éste siempre muere en su altanería.

De soles, lunas, amaneceres y crepúsculos,
han vestido los días
que hacía mi han venido.
Y ahora sólo quiero
la misericordia de los cielos,
porque el amargor de esta boca
ya no tiene saliva que lo apiade.

Y soy en la cuenta
que sólo la palabra vuela
hasta donde nace el niño,
y sólo ella despide al muerto.

Fran Rubio Varela © derechos registrados. Octubre 2018.

imagen de A. T.

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Qué diferencia al escritor profesional del aficionado

Qué diferencia al escritor profesional del aficionado

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Un escritor profesional es aquel que se ha planteado como objetivo dedicarse a escribir  (y tal vez ganarse la vida con lo que escribe) y que trabaja diariamente para cumplir ese objetivo. Es decir: lo que antiguamente se llamaba “tomárselo en serio”.

Alguien en una conversación comentaba el otro día que tenía la terrible sospecha de que en España hay más escritores que lectores. Puede que tenga razón. Y si todo el mundo escribe, ¿qué es lo que diferencia a un escritor profesional de un escritor aficionado?

Cuando uno piensa en un “escritor profesional” normalmente se le viene alguna imagen muy concreta a la cabeza, o algún nombre: Gabriel García Márquez, Rosa Montero, Isaac Asimov o J. K. Rowling. ¿Quiere decir eso que en nuestro país no hay escritores profesionales? ¡En absoluto!

Lo que quiero decir es que el resto de los escritores a los que llamamos “profesionales” normalmente tienen otras fuentes de ingresos alternativas: son también profesores de universidad o de instituto como Juan Eslava Galán, José Luis Sampedro o Patricia Esteban Erlés; o son también periodistas, como Arturo Pérez Reverte o Juan José Millás; o son también profesores de escritura creativa, o complementan sus ingresos con otras profesiones. En muchos casos no pueden dedicarle una jornada completa a la escritura porque tienen otros trabajos, pero aún así se las arreglan para escribir un libro al año o cada dos años. Por supuesto que hay escritores que no entran en ninguna de las dos categorías. Hay escritores buenos, volcados en su arte, que sin embargo no tienen ningún interés en extraer rendimiento económico de su obra. Y aficionados que no dedican apenas tiempo ni trabajo a su arte y que sin embargo intentan comercializarlo por todas las vías posibles.

Por esos motivos ajustaremos un poco la definición de escritor profesional: Un escritor profesional es aquel que se ha planteado como objetivo dedicarse a escribir  (y tal vez ganarse la vida con lo que escribe) y que trabaja diariamente para cumplir ese objetivo. Se trata de toda una actitud, que lleva a tomarse la afición de escribir en serio hasta conseguir convertirla en tu profesión. Se trata de cambiar hábitos, malas costumbres, y de luchar contra todos los obstáculos (especialmente los que hay dentro de nosotros mismos) para conseguir nuestro objetivo. Y es que el escritor profesional no se queda esperando a que llegue la inspiración, la suerte, ni lamentándose por no haber tenido una gran oportunidad o dudando de si tiene suficiente talento. El profesional simplemente actúa.

Sí, así es. El escritor profesional escribe. Escribe todos los días. Y cuando no escribe corrige, piensa, adelanta estructuras, se documenta.

También necesita una plataforma para darse a conocer. Puede ser una web, un blog, un canal de Youtube, una cuenta de Twitter… pero el escritor actual que intenta profesionalizarse tiene un hogar virtual, un punto de contacto con lectores, ya obtenidos y potenciales. También hay excepciones. Hay escritores que consiguen entrar en una editorial grande y que poco a poco van publicando y haciéndose un hueco. Pero las posibilidades de publicación a este nivel son escasas, y hemos llegado a un punto en que las editoriales buscan a autores que tengan ya un seguimiento formado, ya que implica un mínimo de ventas aseguradas.

Otra gran necesidad es tiempo: Esto es horrible, porque por desgracia el trabajo del escritor ya no se limita a escribir. Ahora todos tenemos que ser expertos en social media, en ventas, en nuevas tecnologías, en edición, en diseño y en mil cosas más.Cada vez hay menos intermediarios, así que el escritor se ve haciendo el trabajo del editor, del diseñador, del corrector y del departamento de promoción.

Trabajar gratis tampoco es una opción. Muchos profesionales de todos los sectores coinciden en que es una mala cosa el trabajar gratis. Primero, porque incita a clientes y demás a aprovecharse de su talento y esfuerzo; segundo, porque rebaja la percepción de estos del valor de un trabajo, por lo que otros profesionales tendrán que bajar sus tarifas o incluso ofrecer los mismos servicios de forma gratuita. Y hay que reconocer que cuando vemos a supuestos “profesionales” ofreciendo sus servicios a precios bajísimos. Entendemos que las cosas van regular y todos estamos desesperados, pero bajar tanto los precios no solo te afecta a ti, también nos afecta a todos los demás. Saber lo que vale nuestro trabajo es difícil en un mercado tan difícil y abstracto como es el literario, pero es una decisión que no solo debemos tomar, sino que debemos ir actualizando conforme mejoren nuestras habilidades y experiencia.

hay que ser flexible y saber adaptarse.El mercado editorial está en un cambio constante. ¿Dominará el ebook? ¿Seremos todos asimilados por extraterrestres disfrazados de máquinas productoras de libros a demanda? ¿Conseguirá Amazon un monopolio absoluto del sistema capitalista y acabaremos todos rezándole tres veces al día? Todas estas son preguntas a las que nadie tiene la respuesta (no, a lo de los alienígenas tampoco). Y un buen profesional, se dedique a lo que se dedique, tiene que estar preparado para todo. Uno puede (y debe) tener unos principios claros y sólidos, para poder moverse alrededor de ellos con absoluta tranquilidad. Los escritores profesionales son flexibles (mentalmente; físicamente no tanto, por aquello de pasar tanto tiempo sentados). No se aferran a determinados formatos ni se comprometen con nada para el resto de su vida. Si algo no funciona, prueban otra cosa. No pierden tiempo llorando por las esquinas.

Y por último pero no menos importante no pueden tener miedo al fracaso ni a las malas críticas. Bueno, miento. Tiene miedo, vaya si tiene miedo. Pero el fracaso lo hace más fuerte. Se queja, se lamenta, y luego prueba algo distinto. Las historias de éxito que conozco tienen muchas historias de fracaso detrás. En cuanto a las críticas no me refiero a las críticas injustas en Goodreads/Amazon/Blogs Molones tipo “odio este libro porque los capítulos son demasiado cortos y porque el autor es muy feo y porque he dormido mal esta noche y mi perro ha vomitado por la ventana”. Me refiero a las opiniones y sugerencias de editores, lectores cero y otros escritores mejores que nosotros. Las opiniones de nuestro público objetivo, de los lectores que nos interesan. Si escribes novela histórica y tus lectores opinan que en tu libro hay documentación errónea, más te vale revisar tu documentación. Si escribes erótica y tus lectores dicen que tus escenas de sexo no son creíbles, ídem. Si escribes middle-gradey alguien te dice que le gustaría ver más escenas gore en tu novela, eso lo puedes ignorar. Un escritor profesional sabe distinguir entre las críticas personales y sin sentido (escuecen, pero sabe que no son útiles) y las críticas valiosas, de las que se puede aprender. El escritor profesional escucha los consejos los asimila y los aplica a su trabajo para hacerlo mejor. No se cruza de brazos, arruga el gesto y dice: “eso es que nadie me comprende”.

¿Y tú? ¿Cuántos de estos consejos has seguido para llegar a ser escritor profesional? Cuéntanoslo en los comentarios.

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Entrevista a Julio R. Naranjo

Entrevista a Julio R. Naranjo

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Ya lo decía Hemingway, en su decálogo del escritor… “Hay que mezclarse con la vida”, vivir. Tengo claro que Julio R. Naranjo, seguramente sin proponérselo, lo ha venido haciendo, y además con naturalidad y alevosía. Porque normalmente uno no llega a ser escritor de un día para otro. El escritor se va forjando a golpe de experiencias, de miradas. Esa mirada especial que todo escritor lleva dentro, aún si saber que la posee.

Así surge precisamente su novela, “El viaje de Ciriaco”, tras una mirada especial a su alrededor. En cierta ocasión mientras repostaba en una gasolinera, coincidió con el conductor de un coche fúnebre. Después de una conversación entre ambos, algo se encendió en la mente de Julio, y lo que en principio fue una simple charla, dio pie al nacimiento de esta misteriosa y divertida historia, o “thriller con alma”, como otros lo han denominado. “El viaje de Ciriaco” pasaría a convertirse  en su primera novela. En su sinopsis reza, “Un pacto entre la vida y la muerte”, “No es un libro oscuro, aunque hable de la muerte, es una canto a la vida y a la luz”.

Julio R. Naranjo, actualmente es empresario. Pero en otro tiempo fue camarero,  jugador de rugby, vigilante de seguridad y repartidor de periódicos, a la vez que estudiaba Derecho. No me cabe duda que toda esta cantidad de experiencias nos seguirán dando muchas satisfacciones en el futuro, personajes que están esperando ver la luz, a través de las letras de este genial escritor.

El viernes 30 de noviembre, estaremos apoyando a Julio R. Naranjo en la entrega de Premios de la IX Edición Atlantis. La Isla de las Letras, que se celebrará en Forum de la FNAC de Callao, Madrid, sobre las 19H.

Te deseamos mucha suerte Julio, y que este sea el primero de muchos más éxitos en tu brillante e imparable carrera como escritor.

Desafiosliterarios.com

 

Julio, de pequeño soñabas con ser…

Creo que el primer recuerdo que guardo al respecto tiene que ver con La Guerra de las Galaxias; quería ser un Jedi y descubrir nuevos universos. Luego ya de mayor, aunque he renunciado a lo de la espada láser, muy a mi pesar, me sigue gustando eso de soñar nuevos mundos…

Dime un lugar del mundo donde te gustaría escaparte y encerrarte a escribir.

 En cualquier sitio donde me encuentre relajado. Pero si tuviera que elegir uno, diría que en Maine, en Estados Unidos. Ya he estado varias veces, y es un lugar especial para escribir una buena novela de terror. Espero hacerlo…. ¡Escribirla y que además sea buena!

¿Dónde encuentras la inspiración para comenzar a trabajar?

Me gusta mirar a mi alrededor. Si observas con detenimiento, creo que son tantas las cosas, personas, situaciones que nos rodean, que la vida en sí es un filón inagotable. Disfruto siendo permeable a ese entorno, me hace sentir vivo, despierto

¿Tienes algún truco para burlar el mal de la página en blanco?

Je, je. ¡No sé qué es eso! No, en serio, claro que me pasa. Pues hago lo mismo que en mi época de estudiante, cuando me atascaba y no había forma de enterarse de nada. Apago el ordenador y me voy. Ya vendrán mejores momentos, pienso, quizá para convencerme de que esa frustración que se siente sea solo pasajera. He aprendido a aceptarlo con cierta naturalidad, o al menos eso me repito…

¿Julio, qué te hace perder el sueño?

Trabajé durante años por las noches, y desde entonces duerno poco. Pero lo que me quita el sueño es que aquellos a quienes quiero lo estén pasando mal, y sentir que no puedes hacer gran cosa para arreglarlo. Se dice siempre que la risa es contagiosa, pero creo que el dolor o la tristeza, también lo son tanto o más.

¿Puede un muerto guiarte hasta los confines de tu propia vida?

Me alegro de que me haga esa pregunta… recuerdo haber leído hace tiempo, creo que en el Tratado del Vacío, que si no sabíamos nada de la vida, menos aún sobre la muerte. Sí creo que como verdad absoluta, la Muerte, con mayúsculas, nos hace plantearnos quiénes en realidad somos, nos lleva a revisar nuestras más profundas creencias. Porque si algo tiene es que a todos nos trata por igual, antes o después, Y eso es algo que Ciriaco descubre, muy a su pesar, cuando se ve embarcado en el viaje más importante de su vida

¿Quién es Ciriaco? preséntanos, por favor.

Ciriaco es un conductor de coches fúnebres que, nacido en Galicia, trabaja desde hace años en Madrid. Un día recibe de su jefe, el dueño de la funeraria, un personaje enigmático, un extraño encargo. Debe enterrar a un señor que, tras suicidarse, dejó unas instrucciones muy concretas. Quiere que sea Ciriaco quien le lleve hasta Galicia para sea enterrado allí donde nació, que es el mismo lugar en el que Ciriaco nació, Foz, un precioso pueblo de la costa lucense. Solo Ciriaco sabrá, tras leer un manuscrito del muerto, por qué es él el elegido, iniciando un viaje vertiginoso que pondrá a prueba todas sus creencias, comprobando que la línea que separa lo que es real y lo que pertenece al mundo de los muertos es mucho más difusa de lo que pensaba.

Las críticas hablan muy bien de tu obra, ¿cómo encajas el éxito? ¿crees que eso cambiará tu forma de escribir?

 Estoy tremendamente agradecido a todos los lectores que día tras día comparten conmigo este viaje; gracias a ellos puedo seguir escribiendo nuevas historias y tratar de sacar lo mejor que haya en mí. Este es el verdadero éxito y es una experiencia increíble; creo que tengo los pies en el suelo y además soy un recién llegado. La fama casi siempre llega sin merecerla y se pierde sin culpa. Pero el respeto de todos cuantos han decido hacerme un huequecito en sus corazones es lo que de verdad me motiva a diario, y solo espero no fallarles

¿Julio, estás preparado para los premios que te vienen encima?

Bueno, ¡sería maravilloso que esos premios llegaran! Yo no estoy tan seguro de que eso vaya a ocurrir…pero lo que sí siento es que no tengo ninguna clase de presión, me gusta escribir y creo que lo seguiré haciendo por mucho tiempo, y mientras haya alguien que me lea, me sentiré muy afortunado.

¿Qué consejo te hubiera gustado recibir en el mundo de la escritura pero nadie te dio aún?

Creo que los consejos son un arma de doble filo, hay que saber darlos, pero también recibirlos. Me encanta conocer las experiencias personales de quienes de un modo u otro escriben. Pero desde luego, cuando uno escribe, debe hacer todo lo posible para evitar que tú mismo te conviertas en tu peor enemigo; en mi caso, al menos, siento que crezco cuando busco en mi interior aquello que ni siquiera sabía que existía. Ese consejo fue el que me ayudó a entender la escritura como una permanente búsqueda y no como un verdadero suplicio. ¡Estoy convencido de que muchos más consejos como éste están por llegar!

¿Qué te hacer reír, qué te hace llorar?

 Tuve un jefe que me recordaba a menudo que la vida era una cosa tan seria que convenía reírse cuanto más, mejor. Para mí el sentido del humor, poder reírse con los amigos, con la familia, con los compañeros de trabajo, es vital. Tanto como reírse de uno mismo. Y algo parecido pienso en cuanto a llorar; mostrar que uno se siente feliz, alegre, es algo socialmente acertado, pero en cuanto a llorar, aún persiste una cierta idea de que te hace más débil. Además, se puede llorar de alegría también. Mi sentir es mi forma de vivir. Y trato de que sea todo lo intenso que pueda, que deba, ser.

¿Sigues jugando al Rugby?

¡No! Ahora solo me escapo a verlo cuando puedo, y no me pierdo el Seis Naciones, desde el sofá y con una cervecita. Al rugby le debo muchas cosas, me enseñó a levantarme una y otra vez después de caer y a esforzarme al máximo, a competir pero siempre respetando al adversario, algo que en mi vida profesional me ha marcado con la misma impronta. ¡A cambio solo me costó alguna fractura y bastantes puntos de sutura!

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

Pues suena un poco a frase hecha, pero espero que aún esté por llegar, este partido no ha hecho más que comenzar y me queda, espero, mucho por delante

Cuándo y dónde prefieres escribir, ¿de día, de noche, en un café, al aire libre?

Siempre digo que mi trabajo, que me apasiona, no se lleva del todo bien con mi pasión, que es la escritura. Así que saco tiempo de donde puedo; pero las noches me resultan especialmente atractivas.

¿Con qué escritor/a te gustaría quedarte atrapado en un ascensor.

¿Se puede cambiar lo del ascensor? ¡A mí lo de quedarme atrapado en él no me hace mucha gracia! Me encantaría poder charlar con Richard Ford, Edgar. A. Poe, Stephen King, con el que por cierto me senté en la línea roja del metro de Boston. No fui capaz de decir más que un simple hola. ¡Un hombre brillante!

Estás parado en un semáforo, ¿qué piensas mientras ?

Pues depende del momento…mi cabeza es un hervidero de ideas….en ocasiones en la lista de la compra, las reuniones que me quedan, si me queda tiempo para ir un ratito al gimnasio, y en otras una idea aparece y la grabo en el teléfono para que no se me olvide

¿Qué novela famosa te habría gustado escribir?

Me he criado entre libros, y desde muy pequeño en casa nuestra madre, nos inculcó el amor por la lectura. En cada uno de ellos una nueva puerta se abría para vivir mundos, aventuras, pasiones que escritas por otro, eran en ese momento solo para ti. Mi admiración no ha decrecido, al revés, por eso creo que cada libro es único e irrepetible, y su autor también.

¿Cuál es el secreto que nunca has contado a nadie pero me vas a contar a mi?

Como decía mi abuela, ¡a ti te lo voy a contar! Bueno va, uno solo te cuento. Durante un tiempo, y mientras jugaba al rugby, fui profesor de una escuela de modelos. En aquella época lo de que un hombre se depilara no estaba tan bien visto como ahora. Y ahí lo dejo

Un olor, un sabor, un color

Un olor, el de mis dos hijos cuando siendo bebés, les daba un bañito y me sonreían.

Un sabor, el manantial de su dulce boca…

Un color, el azul del Mediterráneo.

¿Escribes con alguna música en especial, o prefieres hacerlo en silencio?

Casi siempre con música, me relaja. Cada artículo que escribo, cada poema que termino, y con cada libro en el que trabajo, siempre hay una canción que, como si fuera su segunda piel, no olvido.

Tienes algún objeto fetiche o talismán en tu mesa de escribir

¡Sí! Mi mesa es una especie de caos repleto de libros, cuadernos y objetos que he ido adquiriendo en mis viajes.

¿Sigues algún ritual antes de ponerte a escribir ?

 Ropa cómoda, buena música y mi querido Eolo junto a mí.

¿Qué personaje de novela te gustaría haber conocido en persona y llevártelo a cenar?

 Sin dudarlo un segundo, a Ignatius Reilly, de “La Conjura de los necios”

Julio, háblanos de tu siguiente proyecto.

 Estoy terminando mi primer poemario, y ando enfrascado en mi segunda novela, que espero tener terminada y lista para su publicación en el primer semestre del año que viene. Ojalá tenga la misma acogida que “El Viaje de Ciriaco”. Creo que vamos a pasar un poquito de miedo.

Quisiera agradeceros la oportunidad de poder compartir con todos vosotros este maravilloso espacio. ¡Mil gracias!

 

Gracias a  ti, Julio, por tu amabilidad y tu simpatía. Brindaremos contigo todos los éxitos que están por venir.

 

 

 

 

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La anciana

La anciana

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Anciana de pelo blanco, con cejas hechas de cera ,
que aún bien te lo recoges, en una estirada trenza!

Tus manos tan arrugadas, recuerdan las mil fatigas.
Esas con las que luchaste,
para ganarte la vida!

Las ramas que te cubrieron, a tu tronco le pesaron.
Más no por ello cortaste, la savia que te robaron!

Y ahora, estás tan ávida de su amor!!
Pero te dejaron sola,
rompiendo tu corazón!

Ya no visitan tu entraña.
Volaron del viejo nido.
La soledad es tu abismo, y la vejez el destino!

La tierra que bien labraste,
empapa lágrimas vivas .
En tu rostro el surco abierto,
denota la espera fría!

Anciana de noble figura.
Madre y sumisa esposa .
Preparas tu largo viaje, pero también irás sola!

Carmen Escribano.

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