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Cómo habitar la metáfora que toda tú eres
amasada entre mis manos como harina tierna.
Cómo lío los verbos que me orillan a tu mar
con su marea que me convoca y transfigura.
Cómo niego tu presencia que me invade y acompaña en este gemido inextinguible
con su estallido de relámpagos y deseos,
azotando inmensos contra la escollera que me acoraza; muro que sosiega al rayo y sus clamores estruendosos.
Toda tú derrumbando mis pertrechos indóciles,
para estallar en efervescentes brillos arrebatados de tu inmensidad.
Y quedar como botella a la deriva, que resguarda versos para el insomnio de la luna en el remanso de tu vientre, que es la patria más segura donde crecen mis sueños.