Estoy vacío como una isla
con un recuerdo espeso
por un amor que no se atrevió
por unos labios que no dijeron lo preciso
y unos brazos que abrazaron la soledad
estando mi volcán latente y tu sueño listo.
Estoy confundido como un pájaro ciego
que siempre quiso el sur como norte
que tiene nido pero advierte la nube
que acaricia y seduce arrojarse al vacío
las alas están amarradas a las piedras
y los pies enterrados en el camino
el corazón es un náufrago sin mar
y los ojos lloran para que suelte el ancla
de un barco que nunca supo su rumbo
soy una isla sin árboles ni palabras
que en vez de ríos tiene socavones vacíos
que nunca será horizonte ni paraíso
si acaso suelo que convoca a plantar semillas
pero la lluvia no me acompaña
las olas sólo me dejan sus besos fríos
la triste luna refulge en una herida ancestral
el sol sale lejos y se pone a mis espaldas
la estrella que orienta no se puede ver
y las bengalas que guardó mi pecho
son palabras que nunca pudieron iluminar la noche
el triste tigre que me habita ruge desolado
no soy más que una escala sin provisiones
un puerto sin asideros que emerge en lo inmenso
habrá que esperar a que el naufragio
me erija como un remanso insustituible
y dejen de pesarme los accidentes que me configuran.

Heredero anónimo de la herencia anímica de los Migueles (Cervantes, Unamuno, Hernández y Ahumada), aunque éste último era campesino resultó ser un padre sabio y mi "Arcángel" de la guarda. Precoz en el arte de salir adelante, aprendí a capotear temporales y empecé a trabajar a los 8 años, en múltiples tareas locales: Pastor, lustrador de zapatos, pizcador de algodón y un largo etcétera. A los 11 años ya era económicamente avieso, "autosuficiente", o al menos eso creía. Soy inmigrante en mi propio país, residente desde los 15 años en tierras lejanas a las que me vieron nacer y, en vez de “rayo”, tengo una "estrella que no cesa", casada conmigo, 3 hijos que son mi mayor orgullo. Benedittiano químicamente impuro, por Mario; quién más. Ingeniero Civil, con 3 especialidades de postgrado, en distintas disciplinas correlacionadas por diseño propio a mi profesión; amo la arquitectura, soy constructor por necesidad, convicción y por terco. Las letras son mi pasión, desayuno y ceno proyectos, de comida tomo agradecido todo lo que Dios pone en mi mesa, soy de carnes magras y huesos malagradecidos, Insomne antes que "soñador" y arreglo "mi" mundo un día sí y, el otro también. Autor de 5 libros de poesía, y una novela inédita, actualmente diseñador de Modelos de Gestión en Políticas Públicas, Asesor de gobiernos locales, con logros nacionales e internacionales, aporte aprendiz de los Derechos Humanos aún zurdos. Admirador incondicional de todos los que hacen y construyen con su letra, amante de la poesía musicalizada, pienso en verso y la rima me gobierna. Amigo dispuesto y solidario a carta cabal y eterna.

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