Si la Esperanza fuera un rayo.

Si la Esperanza fuera un rayo.

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Si la esperanza fuera un rayo…
Un latido que se desliza por el silencio,
apostaríamos por los misterios del trueno,
amaríamos al azote de su luz,
rezaríamos porque nos tocara en gracia.
Y no se desperdiciara como lámpara en el asfalto.
Si el Dios que no sabemos regurgita estrellas,
y permite que la luna escurra su cuenco de leche
para que no nos acostemos sin cenar,
solitarios y despojados de besos y caricias,
encandilados por el faro de las marquesinas.
Y si la cauda de su aliento ilumina
para que no perdamos de vista la vía láctea,
evitando el riesgo de derrumbarnos en el cielo.
Si tuviéramos la osadía de navegar islas espaciales
entre el sueño que corre por los agujeros negros,
avistaríamos los umbrales donde cantan los poetas,
al prodigio de las estrellas anidadas en tus ojos.

Dulce secreto

Dulce secreto

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Estás escondido, nadie te ve.
Yo sé que estás ahí, cuando todos me ven sola tú me acompañas.
Tengo miedo no te lo voy a negar, tengo miedo de no haber tomado la decisión correcta, tengo miedo de no saber cuidarte, de hacerte daño sin quererlo.
Miedo debe sentir aquel que ahora nos ha dejado solos, que ha puesto tierra y kilómetros de por medio para no afrontar tu llegada. Hablo de miedo, pero en ningún momento cuando estaba con él pensé en que pasaría esto.
Me bloquea pensar en cómo va cambiando mi vida , en cómo cada cambio de mi cuerpo lo haces tú desde este escondite que tienes en él.
Perdona si por una vez he negado de ti, si he dicho que no me haría cargo de tu persona, cuando llegues al mundo y seas mayor te darás cuenta que toda la vida vas a tener que tomar decisiones y que habrá gente que intente decidir por ti, pero te quiero crear y enseñar en la libertad, en la justicia , en el amor….
Sí, en el amor, ese mismo amor que me embargaba por aquel que aunque te rechaza te creo junto a mi si lo admito fuimos unos irresponsables, pero aquí me tienes soñando con tu llegada y debo admitir que mi vida es mucho mas especial.
Si supieras toda la gente que me apoya, que también te espera con ilusión, aquella primera mano que se posó en mi vientre donde te escondes diciendo que escuchara mi corazón… quien te ha entregado al Dios de la vida , bueno y misericordioso , aquel Dios al que te voy a enseñar a querer el que te voy a inculcar mi fe y a una mujer , si a una mujer , aquella bendita entre todas que como ahora mismo tengo yo miedo ella lo tuvo por que no entendía que iba a ocurrir.
Me habrás oído llorar por que no te esperábamos tan pronto en mi vid , no te preocupes aquí hay gente que en cuanto te vea muchos de sus temores desaparecerán, yo mientras aquí descubriendo una fuerza inmensa que tengo… con ganas de verte y esperándote.

¡Voy a mandar a todos los escritores a la porra!

 

Eternidad

Eternidad

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Habían ya superado la capa de nubes, un sol radiante bañaba el interior del avión cuando sus miradas chocaron en un glorioso instante que pretendía ser eterno. Él, después de dudarlo unos segundos, caminó hasta ella para regalarle una sonrisa cargada de timidez e inclinársele como si de una emperatriz se tratara. “Usted es una mujer sublimemente hermosa. Que nunca nadie se atreva a decir lo contrario”. Y mientras le decía aquello, su mente se remontó al momento en que la divisó por primera vez, antes del abordaje. Ahora, el sol delataba en sus ojos algo que hacía mucho ninguno sentía: lo sublime. Pero la realidad habló, el lazo de cada quien, remarcado por ese sello en el dedo anular, acentuó que no habría espacio ni tiempo para soñar; aquellos límites cercenaban las miradas, su brillo y la naciente eternidad.

El Insomnio y la palabra

El Insomnio y la palabra

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Desde que el génesis en ciernes era un caos mudo
Desde que el estallido de un volcán rijoso parió vida
Desde que los mares y selvas poblaron la esperanza
Desde que los cenzontles anunciaron alas y música
Desde que el silencio dupla de lo sabio acentúa su acento
Desde que el corazón y sus neuronas dejan testimonio
Desde que el cerebro late como campana cuando te piensa
Desde que tus pasos anuncian bienaventuranzas
Desde que el eco sin padre vaga por lo eterno
Desde que la lluvia orgullosa venció al polvo
Desde que el viento contaba los secretos de las hojas
Desde que la memoria colecciona atardeceres rojos
Desde que unas manos sabias delineaban tus accidentes
Y unos pechos ansiosos y decididos deseaban tocar la luna,
el insomnio de la palabra ya soñaba con la poesía.

Soliloquio con un poeta ausente

Soliloquio con un poeta ausente

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Pretendiente de tu norte,
aspirante de tu luz.
La poesía es mi consorte,
voy por vida; cara o cruz.
Vengo de una tierra larga
donde toca la tambora
y llueven esperanzas
con el grito de la aurora.
Nací en un valle donde el sol sale sin remilgos
abrevé del barrio y de una calle con vidrios,
cambié un horizonte de algodones, por libros,
sigo buscando en tu huella, mi sino y equilibrio.
Y renací en tu verso que habita en mi postigo.
Como a una estrella que me guía, te sigo
irremediablemente soy amigo de mis enemigos.
Mi corazón renace cada día, sólo con saberte,
conseguí llegar a viejo sin vencer a mis demonios,
soy un insomne confeso, obseso en cada suerte,
harto de ganar, decidí perderme en unos ojos
y a diario desafío los cuencos secos de la muerte.
Mi corazón palpita, si algo le sugiere poesía;
el sístole retumba y el diástole lo acompaña
enloquecidos gritan y convocan esperanzas.
Incorregible voy tras lo que implique una utopía,
aquí me tienes para todo, solidario del alma
soy de sueños, de palabra, sin distancias…
Mi sangre se agita con las faldas sin trampas
tengo la piel zurcida por unos besos con garra.
Cuando creí saberme viejo, «Sabio en esperas»
llegó un perro flaco, y me enseñó la verdadera.
Tu verso bravo me sacudió el alma
y limpió de telarañas la página extraviada…
Tú te llamabas barro, no el que envilece mi huella parca,
Sino, barro noble y bruno donde crece la vida blanca,
un guijarro en el zapato de quien camina sin esperanza,
un canto libertario que aún sangra en las proclamas
con alientos heredados en los vientos de tu España.
La soledad no tiene cura si la musa no acompaña,
la savia de tu verso es el fuego que me inflama
te extrañamos, los que abrevamos de tu palabra,
los que sabemos de tu lucha alzada contra la infamia.
Miles de soldados del papel levantan su barricada
Y te aclamamos Miguel, en cada aliento que no calla.

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