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XVIII

Acaricia mi cabeza la almohada

y se abren las puertas de la fábrica de sueños, 

son las burbujas de esa botella descorchada 

las que me inundan de risas y de miedos.

Moldeo verdades en mentiras retorcidas,

a veces mentiras en verdades reconocidas,

siempre mostrando mi lado más sincero

aunque aparezca dantesco y en otras risueño.

Siento correr entonces por mi garganta 

un torrente desbordado de palabras, 

llamadme cirujano cada vez que las libero,

bombero cuando  ardo en  sus llamaradas

y, ante vuestros ojos, me quemo.

Esculpo versos arañando el mármol del ingenio,

desnudo me presento disfrazado de misterio.

 

XXXVIII

Saben tus besos a envero, 

tu pubis a olas de mar.

Es tu piel un dibujo sin dueño

que acaricio hasta llegarlo a borrar.

De tu risa ya soy un converso,

de tus gemidos un esclavo más,

la luz de tus ojos el único destello

que me alumbra para caminar.

Devoto de ti en mis sueños,

ojalá nunca llegue a despertar.

 

XL

Escarba la noche en mi cama 

el camino que nunca querré trazar,

escucho ayes y gritos de porcelana 

cuando jadeando cubro la parte final.

No huele el rocío de esta madrugada 

ni habrá murciélagos para campanear,

solo pitidos que mi corazón deshilvana 

solo  lágrimas cargadas de oscuridad.

Entrego mis manos al sol de la mañana

y dejo a su suerte este poema sin acabar.